Obreros Evangélicos

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Como presentar los principios de la reforma pro salud

El Señor desea que nuestros predicadores, médicos y miembros de la iglesia cuiden de no instar a aquellos que ignoran nuestra fe a que hagan cambios repentinos en su régimen alimenticio, lo cual los pondría prematuramente a prueba. Sostened los principios de la reforma pro salud, y dejad al Señor conducir a los sinceros de corazón. Ellos oirán y creerán. Tampoco requiere el Señor que sus mensajeros presenten las hermosas verdades del sano vivir de una manera que cree prejuicios. No ponga nadie piedras de tropiezo ante los pies que andan en las oscuras sendas de la ignorancia. Aun al alabar una cosa buena, no es bueno ser demasiado entusiasta, por temor a apartar del camino a quienes vienen a oír. Presentad los principios de la temperancia en su forma más atractiva. OE 245.1

No debemos obrar con presunción. Los obreros que entran en nuevo territorio para suscitar iglesias no deben crear dificultades intentando dar preeminencia a la cuestión del régimen alimenticio. Deben cuidarse de no delinear demasiado estrictamente la conducta, porque así se pondrían impedimentos en el camino de otros. No arreéis a la gente; conducidla. OE 245.2

Dondequiera que se lleve la verdad, deben darse instrucciones acerca de la preparación de alimentos sanos. Dios desea que en todo lugar maestros hábiles enseñen a la gente a utilizar sabiamente los productos que puedan cosechar u obtener fácilmente en su comarca. De este modo se puede enseñar a los pobres así como a los que están en mejores circunstancias a vivir de una manera sana. OE 245.3

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La luz que el Señor dió acerca de este tema en su Palabra es clara, y los hombres serán puestos a prueba de muchas maneras para ver si quieren seguirla. Cada iglesia, cada familia, necesita ser instruida acerca de la temperancia cristiana. Todos deben saber cómo comer y beber a fin de conservar la salud. Nos hallamos en medio de las escenas finales de la historia de este mundo; y debe haber acción armoniosa en las filas de los observadores del sábado. Los que se mantienen alejados de la gran obra de instruir al pueblo acerca de esta cuestión, no siguen el camino indicado por el gran Médico.... OE 246.1