Mensajes Selectos Tomo 2

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Consejos acerca de la administración de drogas

Se las necesita raramente. Useselas cada vez menos.—La medicación a base de drogas, tal como se la práctica generalmente, es una maldición. Enseñad a no utilizar las drogas. Useselas cada vez menos y confíese más en los recursos de la higiene, porque entonces la naturaleza responderá a la acción de los médicos de Dios: el aire puro, el agua pura, el ejercicio adecuado y una conciencia limpia. Los que persisten en el uso del té, del café y de la carne sentirán la necesidad de drogas; pero muchos podrían recuperar la salud sin emplear la mínima cantidad de medicina si tan sólo obedeciesen las leyes de la salud. Utilícense las drogas raramente*Counsels on Health, 261 (1890). 2MS 322.1

Procurad disminuir su uso.—En su práctica, los médicos deberían procurar disminuir cada vez más el empleo de las drogas en vez de acrecentarlo. Cuando la doctora A acudió al Instituto para la Salud** dejó de lado sus conocimientos y sus prácticas de la higiene y administró las pequeñas dosis homeopáticas para casi cada enfermedad. Esto iba en contra de las instrucciones que Dios había dado. De este modo nuestro pueblo, que había sido enseñado a evitar las drogas en casi todas sus formas, estaba recibiendo una educación diferente Carta 26a, 1889[A un médico destacado en la obra institucional]. 2MS 322.2

No es necesario emplear drogas potentes.—Los primeros esfuerzos de un médico deberían encaminarse a educar a los enfermos y a los que padecen en cuanto a las medidas que deberían adoptar para evitar las enfermedades. Podemos hacer un enorme bien al procurar instruir a todas las personas con quienes nos relacionamos acerca de los mejores métodos para prevenir las enfermedades y los sufrimientos, el quebrantamiento de la salud y la muerte prematura. Pero los que no se preocupan por emprender un trabajo que pesará sobre sus facultades físicas y mentales, estarán dispuestos a prescribir medicamentos a base de drogas que pondrán el fundamento en el organismo humano para un mal dos veces mayor que el que pretenden aliviar. 2MS 323.1

El médico que tenga el valor moral para poner en peligro su reputación al ilustrar el entendimiento mediante hechos concretos, al mostrar cuál es la naturaleza de la enfermedad y al enseñar a prevenirla, y al denunciar la peligrosa práctica de recurrir a las drogas, tendrá una tarea muy penosa, pero vivirá él y ayudará a que vivan otros... Si es un reformador, hablará claramente del apetito pervertido y del efecto funesto de la falta de sobriedad en el vestir, en el comer y en el beber, en el esfuerzo excesivo para llevar a cabo una gran cantidad de trabajo en un tiempo determinado, todo lo cual ejerce una influencia funesta sobre el temperamento, y sobre las facultades físicas y mentales... 2MS 323.2

Los hábitos correctos, practicados con inteligencia y perseverancia, harán desaparecer la causa de la enfermedad, y no será necesario recurrir a drogas poderosas. Muchos avanzan paso a paso en sus complacencias pervertidas, con lo cual introducen una condición tan apartada del orden natural como puede ser posible. Medical Ministry, 221, 222 [Manuscrito General titulado “Los sanatorios”, 1887]. 2MS 323.3

Tal como se la práctica generalmente.—La medicación a base de drogas, tal como se la práctica generalmente, es una maldición.—Healthful Living, 246 (1888). 2MS 323.4

Son menos peligrosas si se las administra con sabiduría.—No administréis drogas. Es cierto que, cuando se las administra con sabiduría, las drogas pueden no ser tan peligrosas como lo son generalmente; pero en las manos de muchos serán perjudiciales para la propiedad del Señor. Carta 3, 1884[A los obreros del hospital de Santa Elena]. 2MS 324.1

Se las descarta casi enteramente.—Nuestras instituciones se han establecido para proporcionar a los enfermos un tratamiento dirigido por métodos higiénicos, descartando casi enteramente el uso de drogas... Los hombres que tienen tan poca consideración por la vida humana que tratan el cuerpo tan cruelmente al administrarle sus drogas, tendrán que rendir una cuenta terrible a Dios... No se nos puede disculpar si, por ignorancia, destruimos el edificio de Dios poniendo en nuestros estómagos drogas venenosas bajo una variedad de nombres que no comprendemos. Es nuestro deber rehusar todas esas prescripciones. 2MS 324.2

Queremos edificar un hospital [en Australia] donde las enfermedades puedan curarse mediante las propias provisiones de la naturaleza, y donde la gente pueda ser enseñada a tratarse a sí misma cuando está enferma; donde se aprenda a comer con temperancia alimentos sanos, y donde se enseñe a rehusar toda clase de narcóticos—té, café, vino fermentado, y estimulantes de todo tipo—y a descartar la carne de animales muertos. Temperance, 88, 89 [Manuscrito 44, 1896]. 2MS 324.3

El ideal: abandonar completamente las drogas.—Cuando comprendáis la fisiología en su verdadero sentido, vuestras cuentas de drogas serán considerablemente menores, y finalmente dejaréis por entero de tratar con las drogas. El médico que depende de la medicación a base de drogas en su práctica, demuestra que no comprende le delicada maquinaria del organismo humano. Está introduciendo en el sistema una semilla que nunca perderá las propiedades destructivas a lo largo de toda la vida. Os digo esto porque no me atrevo a ocultarlo. Cristo pagó demasiado por la redención del hombre para que se trate el cuerpo humano en forma tan inmisericorde como se lo ha hecho mediante la medicación a base de drogas. 2MS 324.4

Hace años el Señor me reveló que deberían establecerse instituciones para tratar a los enfermos sin drogas. El hombre es propiedad de Dios, y el perjuicio que se ha causado a la habitación viviente y el sufrimiento ocasionado por la semilla mortífera sembrada en el organismo humano constituyen una ofensa a Dios. Medical Ministry, 229 [A un médico prominente y a su esposa; 1896]. 2MS 325.1