Mensajes Selectos Tomo 2

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Manteniendo el comportamiento debido

Después de 1844 se introdujeron fanáticos en las filas de los adventistas. Dios envió mensajes de advertencia para detener el peligro que se insinuaba. Había demasiada familiaridad entre algunos hombres y algunas mujeres. Les presenté la sagrada norma de la verdad que deberíamos alcanzar, y la pureza de comportamiento que deberíamos mantener a fin de recibir la aprobación de Dios y estar sin mancha ni arruga. Las solemnísimas amonestaciones de Dios fueron comunicadas a hombres y mujeres cuyos pensamientos corrían por canales impuros mientras pretendían ser especialmente favorecidos por Dios; pero el mensaje divino fue despreciado y rechazado... 2MS 33.1

Ni aun ahora estamos libres de peligro. Cada alma que se empeña en proclamar al mundo el mensaje de amonestación será tentada intensamente a seguir una conducta que niegue su fe. 2MS 33.2

Como obreros, debemos unirnos para desaprobar y condenar cualquier cosa que tienda en lo mínimo a aproximarse al mal en lo que atañe a nuestra asociación con otras personas. Nuestra fe es santa; nuestra obra consiste en vindicar el honor de la ley de Dios, y su naturaleza no es tal que tienda a degradar los pensamientos o el comportamiento de nadie. Hay muchos que pretenden creer y enseñar la verdad, y que sin embargo mezclan con ella ideas erróneas o fantasiosas de su propio cuño. Pero hay una elevada plataforma sobre la que hemos de ubicarnos. Debemos creer y enseñar la verdad proclamada por Jesús. La santidad de corazón nunca conducirá a ejecutar acciones impuras. Cuando un hombre que pretende estar enseñando la verdad tiende a pasar mucho tiempo en compañía de mujeres jóvenes o aun casadas, cuando coloca su mano sobre ellas con ademán de familiaridad, o conversa con ellas con frecuencia en tono íntimo, tened temor de él, porque los principios puros de la verdad no adornan su alma. Tales personas no son obreros con Jesús; no están en Cristo, y Cristo no mora en ellas. Necesitan una cabal conversión antes de que Dios pueda aceptar su trabajo. 2MS 33.3

La verdad de origen celestial nunca degrada al que la recibe, nunca conduce a la más mínima manifestación de familiaridad indebida. Todo lo contrario, santifica al creyente, refina su gusto, lo eleva y ennoblece y lo coloca en estrecha relación con Jesús. Lo lleva a aceptar el mandamiento del apóstol Pablo que ordena abstenerse hasta de la apariencia del mal, para que no hablen mal de sus buenas obras. The Review and Herald, 10 de noviembre de 1885.* 2MS 34.1