La Historia de la Redención

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La reforma se difunde

Gracias a los escritos de Wycliffe, Juan Huss de Bohemia se sintió inducido a renunciar a muchos de los errores del catolicismo y a dedicarse a la obra de la Reforma. Como Wycliffe, Huss era un noble cristiano, un hombre de cultura y de devoción inquebrantable a la verdad. Su invitación a escudriñar las Escrituras y sus osadas denuncias de la vida escandalosa e inmoral del clero despertaron amplio interés y miles aceptaron alegremente una fe más pura. Eso excitó la ira del papado, los prelados, los sacerdotes y los monjes, y se intimó a Huss a comparecer ante el concilio de Constanza para defenderse de la acusación de herejía. El emperador alemán le concedió un salvoconducto, y al llegar a Constanza el papa personalmente le aseguró que no se cometería ninguna injusticia con él. HR 355.1

Después de un largo juicio, durante el cual se aferró a la verdad, se requirió de Huss que eligiera entre abandonar sus doctrinas o ser condenado a muerte. Aceptó el destino de los mártires, y después de ver cómo se entregaban sus libros a las llamas él mismo fue quemado en la hoguera. En presencia de los dignatarios de la iglesia y el estado reunidos en esa ocasión, el siervo de Dios elevó una solemne y fiel protesta contra las corrupciones de la jerarquía papal. Su ejecución, en vergonzosa violación de las más solemnes y públicas promesas de protección, pusieron en evidencia ante todo el mundo la pérfida crueldad de Roma. Los enemigos de la verdad, aunque sin saberlo, estaban fomentando la causa que vanamente procuraban destruir. HR 355.2

A pesar de esa violenta persecución, una protesta tranquila, devota y fervorosa contra la corrupción prevaleciente de la fe religiosa continuó manifestándose después de la muerte de Wycliffe. Tal como los creyentes de los días apostólicos, muchos sacrificaban generosamente sus posesiones mundanales por la causa de Cristo. HR 355.3

Se hacían enérgicos esfuerzos para fortalecer y extender el poder papal, pero mientras los papas seguían pretendiendo que eran los representantes de Cristo, sus vidas eran tan corrompidas que disgustaban a la gente. Mediante la ayuda del invento de la imprenta las Escrituras circularon con mayor amplitud, y muchos fueron inducidos a ver que las doctrinas del papado no tenían apoyo en la Palabra de Dios. HR 356.1

Cuando un testigo se veía obligado a deponer la antorcha de la verdad, otro la tomaba de su mano y con valor indomable la mantenía en alto. La batalla que comenzaba daría como resultado la emancipación, no sólo de individuos e iglesias, sino de naciones también. A través del abismo constituido por centenares de años los hombres extendieron las manos para aferrarse de la de los lolardos de la época de Wycliffe. Con Lutero comenzó la reforma en Alemania. Calvino predicó el Evangelio en Francia; Zwinglio lo hizo en Suiza. El mundo despertó de su sopor secular, y de país en país resonaron las mágicas palabras: “Libertad religiosa”. HR 356.2