Servicio Cristiano

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Una clase de personas que buscan la propia complacencia

Me fué presentada una clase de personas conscientes de que poseen impulsos generosos, sentimientos de devoción y un deseo de hacer el bien; sin embargo, al mismo tiempo no hacen nada. Poseen un sentimiento de propia complacencia, y se halagan a sí mismas con la idea de que si tuvieran la oportunidad, o si las circunstancias fueran más favorables, podrían hacer una obra grande y buena, y estarían dispuestas a hacerla; pero les falta la oportunidad. Desprecian la estrechez mental del pobre hombre mezquino que da de mala gana la pequeña pitanza a los necesitados. Ven que vive para sí, y que no decidirá por propia iniciativa beneficiar a los demás y bendecirlos con los talentos de influencia y de recursos que le han sido confiados para su uso, y no para su abuso, ni para permitir que se herrumbren, o para guardarlos enterrados. Los que se dejan dominar por su avaricia y egoísmo, son responsables por sus actos de tacañería, y por los talentos de los cuales abusan. Pero más responsables aún son los que poseen impulsos generosos, y tienen una disposición natural para discernir las cosas espirituales, si permanecen inactivos, esperando una oportunidad que suponen no ha venido, y contrastan sin embargo su espíritu dispuesto a obrar con la falta de disposición de los avaros, manifestando que su condición es más favorable que la de sus vecinos de alma mezquina. Se engañan a sí mismos. La mera posesión de cualidades que no se usan, tan sólo acrecienta su responsabilidad; y si conservan los talentos de su Señor sin hacerlos producir, o los esconden, su condición no es mejor que la de sus vecinos por quienes sus almas sienten desprecio. A ellos se les dirá: Conocisteis la voluntad de nuestro Señor, y sin embargo no la hicisteis.—Testimonies for the Church 2:250, 251. SC 46.4