La Voz: Su Educación y Uso Correcto

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Capítulo 8—La influencia de las palabras

Control de la lengua por la gracia divina—¿Cómo están empleando el don del habla? ¿Han aprendido a controlar la lengua, para que sea obediente a los dictados de una conciencia iluminada, y de afectos santificados? ¿Está vuestra conversación libre de frivolidad, orgullo, malicia, engaño e impureza? ¿Están sin engaño delante de Dios? Las palabras ejercen un poder eficaz. Satanás mantendrá la lengua activa en su servicio, si le es posible. Por nosotros mismos no podemos controlar ese miembro ingobernable. Nuestra única esperanza es la gracia divina.—Testimonies for the Church 5:175. VEUC 55.1

Una influencia estabilizadora—¡Cuán buenas son las palabras habladas a tiempo! ¡Cuánta fuerza puede dar una palabra de esperanza, de valor, de resolución en el debido sentido, a quien se halle inclinado a deslizarse hacia hábitos desmoralizadores! El firme propósito que tengáis, al poner en práctica buenos principios, tendrá influencia estabilizadora sobre las almas y las encaminará en la debida dirección.—Mensajes para los Jóvenes, 122. VEUC 55.2

Elegid vuestras palabras—Si usted acaricia la impresión habitual de que Dios ve y escucha todo lo que hace y dice, y lleva un registro fiel de todas sus palabras y acciones, y de que deberá encontrarse con ellas, entonces tratará de seguir los dictados de una conciencia iluminada y despierta, en todo lo que haga y diga. Su lengua será usada para glorificar a Dios, y será una fuente de bendición para usted y para los demás. Pero si usted se separa de Dios, como lo ha estado haciendo, preste atención; no sea que su lengua llegue a acumular un mundo de iniquidad, y le traiga condenación; porque almas se perderán por su causa.—Testimonies for the Church 4:244. VEUC 56.1

Eslabones en la cadena de los sucesos humanos—Quizás usted piense, que lo que hace o dice tiene pocas consecuencias, cuando los resultados más importantes para bien, o para mal, son consecuencia de nuestras palabras y acciones. Las palabras y actos considerados como pequeños y de poca importancia, son eslabones en la cadena de los eventos humanos.—Testimonies for the Church 3:542. VEUC 56.2

Presentad la Palabra con el método de Cristo—En este tiempo, se han dado a los siervos de Dios las más solemnes verdades que proclamar, y sus acciones, métodos y planes, deben corresponder a la importancia de su mensaje. Si usted está presentando la palabra según el método de Cristo, su auditorio quedará profundamente impresionado, con las verdades que enseña. A ellos les llegará la convicción, de que ésta es la palabra Dios.—Testimonies for the Church 9:143. VEUC 56.3

La importancia de cada palabra—Cada palabra pronunciada ejerce su influencia, cada acto implica una serie de responsabilidades. Nadie vive para sí en este mundo, aunque quiera. Cada uno forma parte de la gran red de la humanidad, y por intermedio de nuestros hilos individuales de influencia, estamos ligados al universo. Cristo usó su influencia para atraer a los hombres a Dios, y él nos ha dejado un ejemplo de cómo debemos hablar y actuar. La persona amoldada por el Espíritu de Dios, sabrá cómo hablar una “palabra de aliento al cansado”, y comprenderá lo que es el supremo gozo humano de impartir a otros, los preciosos tesoros de la sabiduría y la gracia de Cristo. Pero los que prefieren ser controlados por el enemigo de todo bien, hablarán palabras que nunca debieran pronunciarse.—The Review and Herald, 16 de febrero de 1897. VEUC 57.1

Las huellas de cada palabra y cada acto—“Somos colaboradores con Dios”. 1 Corintios 3:9. El nos usará a usted y a mí y a cada ser humano que entre en su servicio, si nos sometemos a su dirección. Cada uno debe mantenerse en su puesto de atalaya, escuchando atentamente lo que el Espíritu tenga que decirle, recordando que cada una de sus palabras y acciones hacen una impresión, no sólo en su propio carácter, sino también en los caracteres de aquellos, con los cuales se relaciona.—Testimonies for the Church 8:172. VEUC 57.2

Palabras de amor que santifican nuestra influencia—Nuestro deber consiste en vivir en la atmósfera del amor de Cristo, en respirar su amor profundamente, y en reflejar su calor a nuestro alrededor. ¡Oh, qué esfera de influencia se abre ante nosotros! Cuán cuidadosamente debiéramos cultivar el jardín del alma, para que pueda producir únicamente flores puras, dulces y fragantes. Palabras de amor, de ternura y de caridad, santifican nuestra influencia sobre los demás.—Nuestra Elavada Vocacion, 177. VEUC 58.1

Un sabor de vida o muerte—Las palabras que pronunciemos hoy en los oídos de la gente, las obras que hacemos, el espíritu del mensaje que proclamamos, serán un sabor de vida para vida, o de muerte para muerte.—Testimonies for the Church 5:716. VEUC 58.2

Una bendición o una maldición—Día tras día estamos sembrando semillas, para la cosecha futura. No podemos ser demasiado cuidadosos con la semilla que sembramos, mediante nuestras palabras. A menudo, las palabras se pronuncian descuidadamente y se olvidan; pero estas palabras para el bien o para el mal, producirán una cosecha. Sembrad una palabra sin bondad, y dura; y esta semilla, encontrando suelo fértil en la mente de los oyentes, brotará y llevará fruto según su especie. Sembrad una semilla mediante palabras amantes, gentiles y cristianas, y producirán una rica recompensa. Cuidémonos, para que no hablemos palabras que no son una bendición, sino una maldición.—Nuestra Elavada Vocacion, 296. VEUC 58.3

¿Qué poder lo controla? Ud. nunca podrá ser demasiado cuidadoso con lo que dice, porque las palabras que pronuncia ponen de manifiesto, qué poder está controlando su mente y su corazón. Si Cristo gobierna su corazón, sus palabras manifestarán la pureza, la belleza y la fragancia de un carácter modelado y conformado según su voluntad. Pero desde que cayó, Satanás ha sido acusador de los hermanos, y Ud. debe ponerse en guardia, no sea que manifieste ese mismo espíritu.—Mente, Carácter y Personalidad 2:222. VEUC 59.1

Vida y manera de hablar efectivas—Por la calma de nuestra conversación podemos dar un buen testimonio para él (Dios). Una vida correcta y una forma de hablar correcta, ejercen una mayor influencia para el bien, que todos los sermones que se puedan predicar.—Manuscrito 65, 1901. VEUC 59.2

Una influencia poderosa para el bien—Las palabras y las obras correctas tienen una influencia más poderosa para el bien, que todos los sermones que se puedan predicar.—Meditaciones matinales, 117. VEUC 59.3

La conversación sensata—La conversación sensata y las acciones correctas, ejercen una influencia que es un poder en la dirección correcta. Pero generalmente los que más hablan, son aquellos cuyo pensamiento es menos profundo y ferviente, y que realizan poca obra para el Maestro. Creen que hablando pueden suplir sus deficiencias. Pero son los hacedores de la Palabra los que están justificados delante de Dios.—Manuscrito 53, 1899. VEUC 60.1

La relación entre nuestros pensamientos y nuestras palabras—Por las palabras que hablamos, revelamos lo que está en nuestra mente. La relación entre la mente y las palabras que salen de nuestros labios es muy estrecha, y por nuestras palabras seremos juzgados individualmente en el día final... Nuestros pensamientos producen nuestras palabras, y nuestras palabras reaccionan sobre nuestros pensamientos.—Carta 16a, 1895. VEUC 60.2

Un indicio del carácter—Pero las palabras son más que un indicio del carácter; tienen poder para reaccionar sobre el carácter. Los hombres sienten la influencia de sus propias palabras. Con frecuencia, bajo un impulso momentáneo, provocado por Satanás, expresan celos o malas sospechas, dicen algo que no creen en realidad; pero la expresión reacciona sobre los pensamientos. Son engañados por sus palabras, y llegan a creer como verdad, lo que dijeron a instigación de Satanás. Habiendo expresado una vez una opinión o decisión, son, con frecuencia, demasiado orgullosos para retractarse, y tratan de demostrar que tienen razón, hasta que llegan a creer que realmente la tienen. VEUC 60.3

Es peligroso pronunciar una palabra de duda, peligroso poner en tela de juicio y criticar, la verdad divina. La costumbre de hacer críticas descuidadas e irreverentes, reacciona sobre el carácter y fomenta irreverencia e incredulidad. Más de un hombre que seguía esta costumbre ha proseguido, inconsciente del peligro, hasta que estuvo dispuesto a criticar y rechazar la obra del Espíritu Santo.—El Deseado de Todas las Gentes, 290. VEUC 61.1

Influencia fuera de la iglesia—Los profesos seguidores de Cristo debieran comprender, que la influencia de sus palabras y actos, no sólo ejerce poder sobre ellos mismos, sino que se extiende fuera de la iglesia. Si ellos pudieran ver el daño causado por sus palabras descuidadas, la repetición de informes vagos, las injustas censuras, habría menos palabras y más oración, cuando los cristianos se reúnen.—The Review and Herald, 19 de octubre de 1886. VEUC 61.2

Un impacto sobre los incrédulos—La vida, las obras y el comportamiento son el mejor y más solemne argumento para los negligentes, irreverentes y escépticos. Sean la vida y el carácter un enérgico argumento en favor del cristianismo; entonces, los hombres se verán obligados a reconocer, que los estudiantes han estado con Jesús, y han aprendido de él.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 463. VEUC 61.3

Influencia hasta después de la muerte—Son pocos los que se dan cuenta, de cuánto abarca la influencia de sus palabras y hechos. Cuán a menudo los errores de los padres, producen efectos desastrosos sobre sus hijos, y sobre los hijos de sus hijos, mucho después de bajar a la tumba, los protagonistas. Cada uno ejerce cierta influencia sobre los demás, y se le tendrá por responsable del resultado de esa influencia. Las palabras y los hechos ejercen gran poder, y en el más allá, se verán los efectos de la existencia que vivimos aquí. La impresión causada por nuestras palabras y acciones, redundará seguramente en bendición o maldición para nosotros. Este pensamiento da una pavorosa solemnidad a la vida, y debe impulsarnos a rogar humildemente a Dios, que guíe, por su sabiduría, nuestras palabras y acciones.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 598, 599. VEUC 62.1

Las palabras imprudentes y el destino eterno de las almas—Que nadie se aventure a hablar ligeramente de las advertencias dadas por aquellos, cuyo deber es guardar su bienestar moral y espiritual. Puede parecer que las palabras tienen pocas consecuencias, que producen sólo una impresión momentánea en la mente de los oyentes. Pero esto no es todo. En muchos casos, esas palabras encuentran una respuesta en los corazones no santificados de jóvenes, que nunca se han sometido a la advertencia o a la restricción. La influencia de las palabras imprudentes, puede afectar el destino eterno de un alma. Toda persona ejerce influencia en la vida de los demás.—Testimonies for the Church 4:654. VEUC 62.2

Las palabras propiamente habladas—El mundo está en verdad, lleno de apresuramiento y de orgullo, egoísmo, avaricia y violencia; y puede parecernos que es una pérdida de tiempo el hecho de estar siempre, a tiempo y fuera de tiempo, y en toda ocasión, dispuestos a hablar palabras suaves, puras, elevadoras, castas y santas, frente a un torbellino de confusión, apresuramiento y luchas. No obstante, las palabras habladas apropiadamente, provenientes de corazones y labios santificados, y sostenidas por una conducta devota y consistentemente cristiana, serán como manzanas de oro con figuras de plata... VEUC 63.1

No tiene que esperar grandes ocasiones, o tener habilidades extraordinarias, a fin de obrar fervientemente para Dios. No necesita ni siquiera pensar en lo que el mundo opine de usted. Si su relación con ellos y su santa conversación, son un testimonio viviente ante ellos de la pureza y sinceridad de su fe, y ellos están convencidos de que usted desea beneficiarlos, sus palabras no se perderán totalmente para ellos, sino que producirán el bien.—Testimonies for the Church 3:247. VEUC 63.2

Una conducta consistente con las palabras—Si queremos reformar a los demás, debemos practicar nosotros mismos los principios que queremos hacer valer delante de ellos. Aunque las palabras sean correctas, no tendrán poder, si contradicen la vida diaria. Ministros de Cristo, los amonesto: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina”. No excusen en ustedes, pecados que reprueban en otros. Si predican con humildad y amor, ejemplifiquen estas gracias, en su propia vida. Si urgen a otros a ser bondadosos, corteses y atentos en el seno familiar, que su propio ejemplo dé fuerza a sus amonestaciones.—Testimonies for the Church 5:160. VEUC 63.3

Negamos a Cristo cuando hablamos mal—El que quiera confesar a Cristo debe tener a Cristo en sí. No puede comunicar lo que no recibió. Los discípulos podían hablar fácilmente de las doctrinas, podían repetir las palabras de Cristo mismo; pero a menos que poseyeran una mansedumbre y un amor como los de Cristo, no lo estaban confesando. Un espíritu contrario al espíritu de Cristo le negaría, cualquiera que fuese la profesión de fe. Los hombres pueden negar a Cristo calumniando, hablando insensatamente y profiriendo palabras falsas o hirientes.—El Deseado de Todas las Gentes, 324. VEUC 64.1

La causa del noventa por ciento de los problemas de la iglesia—La forma anticristiana de hablar, se encuentra en la base del noventa por ciento de todos los problemas que existen en la iglesia. Los agentes de Satanás, están tratando diligentemente de que los profesos cristianos hablen de manera imprudente. Cuando tiene éxito, Satanás se regocija, porque los seguidores de Dios, han perjudicado su propia influencia.—The Review and Herald, 24 de noviembre de 1904. VEUC 64.2

Observaciones detractoras—Muchos, se sienten libres de usar el talento del habla en forma imprudente, sin pensar en la influencia que sus palabras ejercen sobre otros. El Señor envía sus mensajes por intermedio del que él quiere, y los que hacen observaciones imprudentes acerca de los mensajeros y del mensaje, necesitan recordar que ellos hablarían de Cristo de la misma manera, si él hubiera venido a ellos como vino a los judíos, con un mensaje que no se adaptaba a sus corazones irregenerados. Los que usan sus palabras, para hacer una parodia del que habla las palabras de Dios, son acusados de hacer esto mismo a Cristo; porque se le hace a él, en la persona de sus santos.—The Review and Herald, 18 de enero de 1898. VEUC 64.3

La influencia de las palabras airadas—¡Ojalá que los que proclamen el mensaje más solemne, dado jamás al mundo, comprendan lo mucho que se debilita su influencia cuando sospechan de sus hermanos, cuando permiten que por sus labios pasen palabras de ira! El desagrado de Dios descansa, sobre cualquiera que hable palabras ásperas y faltas de bondad.—The Review and Herald, 21 de julio de 1903. VEUC 65.1

La confianza en los hermanos—Al sembrar el mal en la mente de los débiles, que no tienen una conexión vital con Dios, contándoles cuán poca confianza usted tiene en otros, usted rompe la influencia que sus hermanos ejercen en ellos, porque destruye su confianza en ellos. Pero no permita que el enemigo use así su lengua; porque el día del juicio final, Dios le pedirá cuenta de sus palabras. No ejerza una influencia que destruya la confianza, que algún alma estremecida tenga en Dios. Aunque usted no sea tratado como cree que debiera serlo, no permita que las raíces de amargura florezcan; porque por eso, muchos serán contaminados. Por sus palabras usted puede hacer que otros comiencen a abrigar sospechas de los demás.—The Review and Herald, 24 de agosto de 1897. VEUC 65.2

Arruinando a los débiles en la fe—No permitáis que el diablo use vuestra lengua y vuestra voz para arruinar a los que son débiles en la fe, pues en el día final de ajuste de cuentas, Dios os pedirá que respondáis por vuestra obra.—Comentario Bíblico Adventista 3:1179. VEUC 66.1

Efecto permanente de las palabras necias—Como cristianos, debiéramos considerar la influencia que tienen nuestras palabras en las personas con quienes nos relacionamos, ya sean creyentes, o no. Se observan nuestras palabras, y se hace agravio con expresiones irreflexivas. Ningún trato posterior con creyentes o incrédulos, contrarrestará del todo, la impresión desfavorable de palabras irreflexivas y necias. Nuestras palabras dan evidencia, del tipo de alimento que nutre el alma.—Comentario Bíblico Adventista 3:1178. VEUC 66.2

El poder del ejemplo—Cuando tratemos de aconsejar o amonestar a cualquier alma, en cuya experiencia haya sobrevenido una crisis, nuestras palabras tendrán únicamente el peso de la influencia, que nos hayan ganado nuestro propio ejemplo y espíritu.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 108. VEUC 66.3