El Evangelismo

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Evangelismo de la categoria más elevada

Con dignidad llena de gracia y sencillez—Los que realizan la obra del Señor en las ciudades deben poner a contribución un esfuerzo tranquilo, permanente y devoto para la educación de la gente. Aun cuando han de trabajar con fervor para interesar a los oyentes, y para mantener este interés, sin embargo, al mismo tiempo deben guardarse cuidadosamente de cualquier cosa que raye en el sensacionalismo. En esta época de extravagancia y ostentación externa, cuando los hombres creen que es necesario efectuar un despliegue con el propósito de obtener éxito, los mensajeros escogidos por Dios han de ver la falacia de gastar medios innecesariamente para producir un impacto. Mientras trabajan con sencillez, humildad y dignidad llena de gracia, evitando todo lo que sea de una naturaleza teatral, su obra hará una impresión duradera para el bien. Ev 53.1

Es cierto que se necesita gastar dinero en forma juiciosa para anunciar las reuniones, y para hacer progresar la obra en forma sólida. Sin embargo, se hallará que la fuerza de cada obrero no reside en estos elementos externos, sino en una confiada dependencia de Dios, en la oración fervorosa por ayuda, en la obediencia a la Palabra divina. Ha de introducirse en la obra del Señor mucho más oración, mucho más semejanza a Cristo, mucho más conformidad con la voluntad de Dios. La ostentación exterior y el despliegue extravagante de medios no realizarán la obra que debe hacerse. Ev 53.2

La obra de Dios ha de ser llevada adelante con poder. Necesitamos el bautismo del Espíritu Santo. Necesitamos comprender que Dios añadirá a las filas de su pueblo hombres de habilidad e influencia que han de hacer su parte en amonestar al mundo. No todas las personas que hay en el mundo son licenciosas y perversas. Dios tiene muchos miles que no han doblado la rodilla ante Baal. Hay hombres y mujeres temerosos de Dios en las iglesias caídas. Si esto no fuera así, no se nos daría el mensaje siguiente: “Ha caído, ha caído la gran Babilonia”. “Salid de ella pueblo mío”. Muchos de los honestos de corazón están esforzándose por obtener el aliento de vida del cielo. Reconocerán o! Evangelio cuando éste les sea llevado en la hermosura y sencillez con la cual es presentado en la Palabra de Dios.—Testimonies for the Church 9:109-111 (1909). Ev 53.3

Obreros talentosos y experimentados para las ciudades donde no tenemos obra—A los obreros experimentados habría que encomendarles la tarea de entrar en nuevos lugares. Hay que actuar de tal modo que pueda mantenerse la sagrada dignidad de la obra. Debemos recordar constantemente que los ángeles malignos observan a fin de aprovechar las oportunidades para desbaratar nuestros esfuerzos. Ev 53.4

Hay que trabajar en las ciudades. Nos espera un tiempo de grandes pruebas. Por lo tanto, que nadie albergue la vanidad en su espíritu. Los que luchan por la corona de la vida deben hacerlo lícitamente. Debemos emplear todas nuestras capacidades y dones en la obra de salvar las almas que perecen, a fin de ganar a otros para que lleguen a ser colaboradores con Cristo. El conocimiento y las facultades que el Señor ha dado a los hombres y las mujeres aumentarán notablemente a medida que trabajen para edificar su reino.—Manuscrito 19, 1910. Ev 54.1

De una manera elevada, refinada y concienzuda—A través de los siglos, Dios ha sido preciso con respecto al planeamiento y a la realización de su obra. En esta época, él ha dado a su pueblo mucha luz e instrucción con respecto a cómo su obra ha de llevarse adelante: de una manera elevada, refinada y concienzuda; y él se agrada de aquellos que en su servicio realizan los designios divinos.—The Review and Herald, 14 de septiembre de 1905. Ev 54.2

En un plano elevado—Durante los años del ministerio terrenal de Cristo, mujeres piadosas colaboraron en la obra que el Salvador y sus discípulos llevaban a cabo. Si los que se oponían a esta obra hubiesen podido encontrar cualquier cosa extraña en la conducta de esas mujeres, esto habría bastado para cerrar la obra de inmediato. Pero mientras las mujeres trabajaban con Cristo y los apóstoles, toda la obra era conducida en un plano tan elevado que la colocaba por encima de toda sombra de sospecha. Las mentes de todos eran dirigidas hacia las Escrituras, antes que a los individuos. La verdad se proclamaba en forma inteligente y de manera tan sencilla que todos podían comprenderla... Ev 54.3

En este mensaje hay una admirable coherencia que atrae a la razón. No podemos permitir que personas excitables actúen entre nosotros de tal manera que pudieran destruir nuestra influencia sobre la gente a quien deseamos alcanzar con la verdad.—Manuscrito 115, 1908. Ev 54.4

Evitad los métodos indignos—En tanto que es bueno ejercer economía, la obra de Dios debe mantener siempre su elevada y noble dignidad... No rebajéis la obra de Dios. Hay que presentarla como algo que pertenece a Dios; que no lleve ninguna impronta humana, sino la divina. El yo ha de perderse de vista en Jesús... Ev 54.5

Se ha perdido mucho al seguir las ideas equivocadas de nuestros buenos hermanos cuyos planes eran estrechos, y ellos rebajaban la obra a sus ideas y modalidades peculiares, de manera que las clases más altas no eran alcanzadas. La apariencia de la obra impresionaba las mentes de los no creyentes como si fuera de muy poco valor, como un movimiento disidente con teorías religiosas que no merecían su atención. Mucho se ha perdido por falta de métodos sabios de trabajo. Ev 54.6

Debe hacerse todo esfuerzo posible para dar dignidad y carácter a la obra. Deben realizarse esfuerzos especiales para obtener la buena voluntad de los hombres que están en posiciones de responsabilidad, sin sacrificar los principios de la verdad y la justicia, pero sacrificando nuestros propios métodos y maneras de acercarnos a la gente. Podría lograrse mucho más usando mayor tacto y discreción en la presentación de la verdad.—Carta 12, 1887. Ev 55.1

La doctrina debe soportar la crítica de los grandes hombres—“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna”. Toda posición en favor de la verdad tomada por nuestros hermanos tendrá que soportar la crítica de los más grandes intelectos; los más encumbrados de los grandes hombres del mundo serán puestos en relación con la verdad, y por lo tanto toda posición que tomemos debiera ser examinada críticamente y probada con las Escrituras. Ahora parece que pasáramos inadvertidos, pero no será siempre así. Están obrando movimientos que nos pondrán sobre el tapete, y si nuestras teorías de la verdad pueden ser desmenuzadas por los historiadores o los más grandes hombres del mundo, eso será hecho. Ev 55.2

Cada uno debe saber individualmente qué es la verdad, y estar preparado para dar razón de la esperanza que tiene, con mansedumbre y reverencia, no con orgullo, jactancia o suficiencia propia, sino con el Espíritu de Cristo. Nos acercamos al tiempo cuando nos encontraremos solos para responder de nuestras creencias. Los errores religiosos se están multiplicando y entrelazándose con el poder satánico que rodea a la gente. Apenas hay una doctrina de la Biblia que no haya sido negada.—Carta 6, 1886. Ev 55.3