El Evangelismo

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Las gracias de la cultura y la bondad

Nuestro gran ejemplo—Cristo practicó en su vida sus propias enseñanzas divinas. Su celo nunca lo llevó a ser apasionado. Manifestó consecuencia sin obstinación, benevolencia sin debilidad, ternura y simpatía sin sentimentalismo. Era muy sociable y sin embargo poseía una reserva y dignidad que no estimulaban familiaridades indebidas. Su temperancia nunca lo llevó al fanatismo ni a la austeridad rigurosa. No se conformó a este mundo, y sin embargo no fue indiferente a las necesidades del más pequeño entre los hombres. Estaba despierto a las necesidades de todos.—Manuscrito 132, 1902. Ev 461.3

El modelo perfecto—Desde los primeros años hasta la adultez, Cristo vivió una vida que fue un modelo perfecto de humildad, laboriosidad y obediencia. Siempre era considerado con los demás, siempre era abnegado. Vino trayendo la rúbrica del cielo, no para ser servido sino para servir... Ev 461.4

La vida abnegada de Cristo es un ejemplo para todos. Su carácter es un modelo del carácter que podemos formar si seguimos en sus pisadas.—Manuscrito 108, 1903. Ev 461.5

Dignidad, cortesía y refinamiento—Aseguraos de mantener la dignidad de la obra mediante una vida bien ordenada y una conversación piadosa. Nunca temáis levantar el estandarte demasiado alto. Las familias que se dedican a la obra misionera debieran acercarse a los corazones. El Espíritu de Jesús debiera empapar el alma del obrero. Son las palabras agradables y de simpatía, la manifestación de amor desinteresado por sus almas, lo que romperá las barreras del orgullo y del egoísmo y mostrará a los incrédulos que poseemos el amor de Cristo; y entonces la verdad se abrirá camino al corazón. En esto consiste nuestra obra y el cumplimiento del plan de Dios. Debemos poner de lado toda vulgaridad y aspereza. Debemos estimular la cortesía, el refinamiento y la urbanidad cristiana. Guardaos de ser bruscos y descorteses. No consideréis esas peculiaridades como virtudes, porque Dios no las considera así. Esforzaos por no ofender a nadie innecesariamente.—The Review and Herald, 25 de noviembre de 1890. Ev 462.1

Cristo es nuestro ejemplo de etiqueta—Se aprende mejor el verdadero refinamiento del pensamiento y los modales en la escuela del Divino Maestro que por la observancia de reglas establecidas. Su amor, al llenar el corazón, da al carácter esos toques de refinamiento que lo asemejan al suyo. Esta educación imparte una dignidad de origen divino y un sentimiento de corrección. Da una dulzura de carácter y una suavidad de modales que jamás serán igualadas por la pulidez superficial de la sociedad elegante.—La Educación, 236 (1903). Ev 462.2

La verdadera etiqueta: una gran simpatía y bondad—Muchos de los que dan gran importancia a la etiqueta muestran poco respeto por todo lo que, por excelente que sea, no responda a sus normas artificiales de conducta. Esto es falsa educación. Fomenta el orgullo crítico y la estrecha exclusividad. Ev 462.3

La esencia de la verdadera cortesía es la consideración hacia los demás. La educación esencial y verdadera es aquella que amplía las simpatías y estimula la bondad universal.—La Educación, 236 (1903). Ev 462.4

Ternura y bondad—Vosotros dos necesitáis un toque más suave. Vuestras palabras deben calmar y no hostilizar. Estén vuestros corazones llenos de amor por las almas. Con un interés profundo y tierno trabajad por los que se hallan a vuestro alrededor. Si veis a uno que comete un error tratad con él en la forma como Cristo ha señalado en su Palabra y ved si no podéis resolver este asunto con ternura cristiana. Orad con él y creed que el Salvador os mostrará el camino de salida de ese problema. Ev 462.5

Los ministros necesitan mucha de la gracia de Dios a fin de llevar a cabo su obra en forma aceptable. Cuando un ministro encuentra a los miembros de una iglesia indispuestos unos contra otros, debe pedir una tregua y esforzarse porque todos se comprendan armoniosamente. Nunca debe dar consejos ni órdenes cortantes y dictatoriales. Esto no es necesario. Es un trabajo más que inútil... Ev 462.6

El Señor os llama a ejercer una influencia elevadora. Recibid en el corazón las verdades de la Palabra de Dios. Únicamente así podréis tener la mente de Dios. Colocaos bajo la influencia modeladora de su Espíritu Santo. Entonces tendréis un poder mucho mayor para el bien... Ev 463.1

Dondequiera que reine el amor de Jesús, hay paz y descanso. Donde se tiene este amor es como si hubiera una corriente refrescante en el desierto, que transforma la aridez en fertilidad.—Manuscrito 105, 1902. Ev 463.2

El tacto y el buen criterio enternecen los corazones—El tacto y el buen criterio centuplican la utilidad del obrero. Si él dice las palabras apropiadas a la ocasión, y manifiesta el debido espíritu, ejercerá un poder convincente sobre el corazón de aquel a quien trata de ayudar.—Obreros Evangélicos, 125 (1915). Ev 463.3

Bondad con los que difieren en doctrina—Los que difieren con nosotros en fe y doctrina debieran ser tratados bondadosamente. Son propiedad de Cristo y tendremos que encontrarnos con elles en el gran día de la rendición final de cuentas. Tendremos que enfrentarnos unos a otros en el día del juicio y contemplar los registros de nuestros pensamientos, palabras y acciones, no como los hemos visto hasta ahora, sino como son en realidad. El Señor nos ha impuesto el deber de amarnos unos a otros así como Cristo nos amó.—The Youth’s Instructor, 9 de diciembre de 1897. Ev 463.4

Sin sentimientos contra otros ni egoísmo—Los hombres deben obrar de acuerdo con sus [de Dios] reglas y disposiciones si es que desean tener éxito. Dios aceptará únicamente los esfuerzos que se hagan voluntariamente y con corazones humildes, sin rasgos de sentimiento contra otras personas ni de egoísmo.—Carta 66, 1887. Ev 463.5

Calzados con los zapatos del Evangelio—Hermano mío, siento un intenso deseo de que Ud. sea un hombre según el corazón de Dios. Ud. debe realizar cambios en su vida. Tiene una verdad preciosísima que presentar, pero debe calzarse con los zapatos del Evangelio: debe tener sus pies calzados con “el apresto del Evangelio de la paz”. Efesios 6:15. Su forma de dirigirse a la gente no siempre agrada a Dios. Necesita sentir cada día su poder convertidor sobre su alma. Ud. está lleno de fortaleza física y de energía, y necesita mucha de la gracia de Cristo, para que se diga de Ud. como se dijo de él: “Tu benignidad me ha engrandecido”. 2 Samuel 22:36. Cuando el Espíritu Santo se posesione de su mente y controle sus fuertes sentimientos, entonces será Ud. más semejante a Cristo.—Carta 164, 1902. Ev 463.6

La obra de Dios es sagrada—Manejar las cosas sagradas como lo haríamos con las cosas comunes constituye una ofensa para Dios, porque lo que Dios ha apartado para su servicio en la obra de dar luz a este mundo, es santo. Los que tienen cualquier relación con la obra de Dios no deben andar con la vanidad de su propia sabiduría, sino según la sabiduría de Dios, porque en caso contrario correrán el peligro de colocar las cosas sagradas y profanas en un mismo vaso, y en esa forma se separarán de Dios.—The Review and Herald, 8 de septiembre de 1896. Ev 464.1

Un sentido de responsabilidad sagrada—Los jóvenes se están levantando para entrar en la obra de Dios; algunos de ellos comprenden apenas el carácter sagrado y la responsabilidad de la obra... Hablan de insensateces y bromean con niñas, mientras casi diariamente oyen las verdades más solemnes y conmovedoras.—Joyas de los Testimonios 1:400 (1875). Ev 464.2

No actores sino maestros de la Palabra—Veo que en el ministerio debe realizarse una gran reforma antes que éste se convierta en lo que Dios desea. Cuando los ministros están en el púlpito no tienen licencia para comportarse como actores teatrales, asumiendo actitudes y expresiones calculadas para causar efecto. No ocupen el púlpito sagrado como actores sino como maestros de verdades solemnes. Hay también ministros fanáticos, quienes, al intentar predicar a Cristo, causan conmoción, gritan, dan saltos y golpean el púlpito como si estos ejercicios físicos fueran de algún provecho. Esas extravagancias no prestan fuerza a las verdades pronunciadas, sino por el contrario desagradan a hombres y mujeres de juicio claro y de conceptos elevados. Es el deber de los hombres que se dedican al ministerio dejar la conducta áspera y ruidosa por lo menos fuera del púlpito. Ev 464.3

Los gestos torpes y toscos no deben tolerarse en las profesiones comunes de la vida; cuánto menos, entonces, debieran soportarse en la obra más sagrada del ministerio evangélico. El ministro debiera cultivar la gracia, la cortesía, y las maneras refinadas. Debiera andar con una tranquila dignidad que esté de acuerdo con su elevada vocación. La solemnidad, cierta autoridad piadosa, mezclada con humildad, es lo que debiera caracterizar el comportamiento del que es un maestro de la verdad de Dios. Ev 464.4

Los ministros no debieran hacer una práctica de la costumbre de relatar anécdotas desde el púlpito, porque esto disminuye la fuerza y la solemnidad de la verdad presentada. El relato de anécdotas o incidentes que hacen reír o que hacen surgir pensamientos livianos en las mentes de los oyentes es algo digno de censura. Las verdades debieran estar envueltas en un lenguaje casto y digno, y las ilustraciones debieran ser del mismo carácter. Ev 464.5

Si el ministerio evangélico fuera lo que debiera ser y lo que podría ser, los maestros de la verdad de Cristo estarían trabajando en armonía con los ángeles; serían colaboradores del Gran Maestro. Hay muy poca oración entre los ministros de Cristo, y hay demasiada exaltación de sí mismos. Hay muy poco llanto entre el pórtico y el altar, y se exclama muy poco: “Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad”. Joel 2:17. Se predican demasiados sermones doctrinales largos, pero sin una chispa de fervor espiritual y sin el amor de Dios. Hay un exceso de gesticulación y narración de anécdotas humorísticas en el púlpito, y en cambio se habla demasiado poco acerca del amor y la compasión de Jesucristo. Ev 465.1

No es suficiente predicar a los hombres; debemos orar con ellos y por ellos; no debemos mantenernos fríamente separados de ellos, sino que debemos aproximarnos con simpatía a las almas que deseamos salvar, debemos visitarlas y departir con ellas. El ministro que realiza en forma adecuada la obra fuera del púlpito llevará a cabo diez veces más que aquél que confina su trabajo al púlpito.—The Review and Herald, 8 de agosto de 1878. Ev 465.2

Evítese el uso de chanzas y de bromas—Este espíritu de referir chanzas y hacer bromas, de liviandad y frivolidad, constituye una piedra de tropiezo para los pecadores y una piedra de tropiezo peor aún para los que ceden a las inclinaciones de un corazón no santificado. El hecho de que algunos han permitido que este rasgo se desarrollase y fortaleciese hasta que el cáncer ha resultado tan natural como su respiración, no disminuye sus malos efectos. Cuando alguien pueda señalar una palabra frívola pronunciada por nuestro Señor o cualquier liviandad manifestada en su carácter, entonces podría pensar que la liviandad y el uso de chanzas son excusables en él mismo. Este espíritu no es cristiano, porque ser cristiano significa ser como Cristo. Jesús es un modelo perfecto y debemos imitar su ejemplo. Un cristiano constituye la clase más elevada de hombre, un representante de Cristo. Ev 465.3

Algunas personas que tienen la tendencia a decir chanzas y a realizar observaciones livianas y frívolas, pueden presentarse en el púlpito sagrado con una dignidad adecuada. Pueden pasar inmediatamente a la contemplación de temas serios* y presentar a sus oyentes las verdades más importantes y probatorias que jamás se hayan encomendado a los mortales; pero tal vez sus compañeros en la obra, en quienes han influido, y quienes se han unido con ellos en el uso descuidado de chanzas, no pueden cambiar tan prontamente la corriente de sus pensamientos. Se sienten condenados y sus mentes están confusas, y no están preparados para dedicarse a la contemplación de los temas celestiales y para predicar a Cristo, y a Cristo crucificado. Ev 465.4

La inclinación a decir agudezas que provocan risa en un momento cuando se consideran las necesidades de la causa, sea esto en una comisión, en una junta o en cualquier otra reunión de negocios, no proviene de Cristo. Este júbilo inoportuno tiene una tendencia desmoralizadora. Dios no es honrado cuando un día ridiculizamos todas las cosas y cuando al día siguiente nos sentimos desanimados y casi sin esperanza por no tener luz de Cristo y estamos listos a criticar y murmurar. El se complace cuando su pueblo manifiesta solidez, fortaleza y firmeza de carácter, y cuando tiene una disposición gozosa, feliz y confiada... Ev 466.1

Si la mente se fija en las cosas celestiales la conversación correrá por el mismo canal. El corazón desbordará en la contemplación de la esperanza cristiana, la incomparablemente grande y preciosa promesa registrada para animarnos; y nuestro regocijo en vista de la misericordia y la bondad de Dios no necesita ser reprimido; es un gozo que nadie puede quitarnos.—The Review and Herald, 10 de junio de 1884. Ev 466.2

Pastores joviales y divertidos—En su asociación hay un hombre (no conozco su nombre) que no debiera estar en la asociación como pastor, porque es desfavorable la influencia que ejerce sobre las mentes de los que buscan la verdad. Se me llamó la atención hacia él y se pronunciaron estas palabras: “La casa de Dios no necesita pastores joviales y divertidos. El espíritu de este hombre no está de ningún modo en armonía con la obra solemne en la que nos hemos comprometido”. La verdad que profesamos creer no necesita hombres frívolos para que la presenten. Un hombre con una disposición liviana, jovial y divertida hará más para echar a perder las iglesias con el mismo espíritu que lo que pueden hacer diez hombres piadosos para quitar ese efecto... Ev 466.3

El poder convertidor de Dios debe descender sobre los corazones de los pastores, o bien éstos deben dedicarse a otra vocación. Si los embajadores de Cristo comprenden la solemnidad de la tarea de presentar la verdad a la gente, serán obreros juntamente con Dios, serios y juiciosos. Si poseen una exacta apreciación de la comisión que Cristo dio a sus discípulos abrirán con reverencia la Palabra de Dios y escucharán la instrucción del Señor, pidiendo sabiduría del cielo para que, al estar entre los vivos y los muertos, puedan comprender que deben rendir cuenta a Dios de la obra que sale de sus manos. Ev 466.4

¿Qué podría hacer el ministro sin Jesús? En verdad, no podría hacer nada. Luego, si es un hombre frívolo y acostumbrado a decir bromas, no está preparado para llevar a cabo el deber que el Señor le ha encomendado. Cristo dijo: “Porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5. Las palabras irreflexivas que pronuncia, las anécdotas frívolas, las palabras dichas para hacer reír, todo esto es condenado por la Palabra de Dios y está completamente fuera de lugar en el púlpito sagrado... Ev 467.1

A menos que los pastores sean hombres convertidos, las iglesias enfermarán y estarán a punto de morir. Únicamente el poder de Dios puede cambiar el corazón humano y llenarlo con el amor de Cristo. Solamente el poder de Dios puede corregir y dominar las pasiones y santificar los afectos. Todos los que ministran deben humillar sus corazones orgullosos, someter sus voluntades a la voluntad de Dios y ocultar sus vidas con Cristo en Dios. Ev 467.2

¿Cuál es el objeto del ministerio? ¿Consiste en mezclar lo cómico con lo religioso? El teatro es el lugar para tales exhibiciones. Si Cristo se ha formado en lo interior, si la verdad con su poder santificador es llevada al santuario interior del alma, entonces no tendremos hombres joviales y divertidos, ni tampoco tendremos hombres descontentos, de mal genio y malhumorados para predicar las preciosas lecciones de Cristo a las almas que perecen.—Carta 15, 1890. Ev 467.3

Hay que andar con circunspección—Toda la “sangre fría”, que es tan común, los gestos teatrales, toda liviandad y frivolidad, todo el uso de chanzas y bromas, deben ser considerados por el que lleva el yugo de Cristo como “cosas que no convienen” (Romanos 1:28), como una ofensa a Dios y una negación de Cristo. Esto incapacita la mente para pensar con seriedad y para llevar a cabo una labor sólida. Hace a los hombres ineficaces, superficiales y enfermos en sentido espiritual... Ev 467.4

Sea serio y formal cada pastor. Al estudiar la vida de Cristo verá que es necesario andar con cautela. Sin embargo, si está relacionado con el Sol de justicia podrá ser, y será, alegre y feliz, y alabará a Aquel que lo llamó de las tinieblas a su luz admirable. La conversación será pura y estará completamente libre de expresiones vulgares.—Manuscrito 8a, 1888. Ev 467.5