En los Lugares Celestiales

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Ayudándonos los unos a los otros, 9 de octubre

Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Efesios 4:15. ELC 291.1

Ojalá nos comprometiéramos en nuestros corazones a no pronunciar una sola palabra contra un hermano o una hermana. Recordad que ellos también son tentados, y quizá con más fuerza que vosotros, y si refrenáis vuestra lengua como con un freno, entonces demostraréis que amáis a Dios... Los que están verdaderamente más descarriados, tienen la más grande necesidad de vuestra ayuda. No murmuréis respecto a ellos ni señaléis sus defectos, sino acercaos a ellos en el amor de Jesús y en el amor de la verdad y procurad ayudarlos. Entonces seréis hacedores de la Palabra, representando el espíritu de Cristo. ELC 291.2

Cuando estéis preocupados con dudas y tinieblas circunden vuestra propia alma, la mejor conducta que podéis seguir para salir de esa oscuridad es ayudar a algún otro que está desanimado. Cuando tratáis de elevar a otros, he aquí que os estáis elevando a vosotros mismos en una estrecha conexión con Dios. Cuando demostráis bondad a otros, os ayudáis a vosotros mismos, pues la misma buena voluntad se volverá a reflejar en vosotros. El hombre que tiene más de Cristo en el alma, manifestará la más tierna simpatía por las almas que necesitan ayuda... ELC 291.3

Siempre habrá descarriados entre vosotros, y ahí es donde podéis demostrar el carácter de un cristiano. No los apartéis de vosotros, sino que si poseéis la luz, haced que brille sobre ellos, y en esta forma podéis ayudarlos a encaminarse hacia el cielo. Toda alma que posea el espíritu de Cristo realizará las obras de Cristo. Y si alguno ve a otro extraviado lejos de Cristo, sentirá como Cristo sintió en cuanto a la oveja perdida. Había noventa y nueve en el redil, pero él salió en busca de la que se había extraviado. Este es el espíritu que debemos manifestar... ELC 291.4

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor”. Colosenses 3:16.—Manuscrito 33, 1885. ELC 291.5