En los Lugares Celestiales

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Una relación de interdependencia, 7 de octubre

De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 1 Corintios 12:26, 27. ELC 289.1

En el plan de Dios los seres humanos han sido hechos necesarios los unos a los otros. A cada uno Dios ha encomendado talentos, que deben ser usados para ayudar a otros, a fin de que caminen en la senda del bien. Mediante el servicio desinteresado para otros es como mejoramos e incrementamos nuestros talentos. ELC 289.2

Como las diferentes partes de una máquina, todos están íntimamente relacionados el uno con el otro y todos dependen de un gran Centro. Debe haber unidad en la diversidad. Ningún miembro de la empresa del Señor puede trabajar exitosamente en forma independiente. Cada uno debe trabajar bajo la supervisión de Dios. Todos deben usar las aptitudes que se les confiaron en el servicio de Dios, de tal forma que cada uno pueda contribuir a la perfección del todo... ELC 289.3

El que proclama ser cristiano debería examinarse a sí mismo y ver si es tan bueno y considerado con sus semejantes como desea que éstos lo sean con él... Cristo enseñó que la posición social o la riqueza no deberían hacer diferencia en nuestro trato mutuo y que a la vista del Cielo todos somos hermanos. Las posesiones terrenales o el honor mundanal no cuentan en la valuación que Dios hace del hombre. Creó a todos los hombres iguales. No hace acepción de personas. Valora a un hombre de acuerdo con la virtud de su carácter. ELC 289.4

El poseer verdadera piedad significa amarse uno al otro, ayudar el uno al otro, manifestar la religión de Jesús en nuestras vidas. Debemos ser conductos santificados a través de los cuales fluya el amor de Cristo hacia los que necesitan ayuda... ELC 289.5

El cielo comenzará en la tierra. Ellos [los hijos de Dios] harán un cielo aquí abajo en el que se prepararán para el cielo de lo alto*.—The Review and Herald, 13 de mayo de 1909. ELC 289.6