El Colportor Evangélico

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El peligro de la duda y la vacilación

Mientras el profeta [Jonás] pensaba en las dificultades e imposibilidades aparentes de lo que se le había encargado, se sintió tentado a poner en duda la prudencia del llamamiento... Mientras vacilaba y seguía dudando, Satanás le abrumó de desaliento... El encargo que había recibido imponía a Jonás una pesada responsabilidad; pero el que le había ordenado que fuese podía sostener a su siervo y concederle éxito.—La Historia de Profetas y Reyes, 199 (1916). CE 119.3