El Colportor Evangélico

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Gozo en el servicio

Fue un gozo para Cristo ayudar a los que necesitaban ayuda, buscar a los perdidos, rescatar a quienes perecían, levantar a los agobiados, sanar a los enfermos, hablar con simpatía y consuelo a los afligidos y desconsolados. Cuanto más plenamente estemos imbuidos con su Espíritu, más fervorosamente trabajaremos por quienes nos rodean; cuanto más hagamos por los demás, mayor será nuestro amor por el trabajo, y mayor nuestra delicia en seguir al Maestro. Nuestros corazones estarán llenos del amor de Dios; y con fervor y poder convincente hablaremos del Salvador crucificado. CE 48.1

Pregunto a los que han recibido la luz de la verdad: ¿Qué van a hacer durante el año que comienza? ¿Se detendrán a reñir el uno con el otro, a debilitar y destruir la fe de la humanidad en la humanidad? ¿O dedicarán su tiempo a fortalecer las cosas que todavía quedan, y que están por perecer? Al empeñarse nuestro pueblo en una obra fervorosa por el Maestro, cesarán las quejas. Muchos serán despertados del desaliento que está minando el cuerpo y el espíritu. A medida que trabajen por otros tendrán interesantes experiencias, las que podrán compartir cuando se reúnan para adorar a Dios. Los testimonios que den no serán oscuros ni sombríos, sino llenos de gozo y ánimo. En vez de pensar y hablar acerca de las faltas de sus hermanos y hermanas, y de sus propias pruebas, pensarán y hablarán del amor de Cristo, y lucharán fervorosamente para llegar a ser obreros más eficientes para el Señor.—The Review and Herald, 7 de enero de 1903. CE 48.2