Elena G. de White en Europa

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Escalando la montaña para llegar a Bobbio

Después de la visita, Guillermo, su esposa María, el pastor Bourdeau y Elena G. de White subieron la montaña para llegar a Bobbio, a fin de visitar la cueva donde un puñado de refugiados valdenses murió sofocado por el humo del fuego que encendieron sus perseguidores. Guillermo White no acompañó a su madre en la primera visita que ella había hecho, por lo cual estos lugares de heroico martirio despertaron ahora su emoción e interés. Cuando niño, él se sentaba en el regazo de su madre y con Jaime White la escuchaban leer la historia de los valdenses. Ahora podía, al fin, visitar el escenario donde se forjó la historia valdense. EGWE 201.2

El pequeño grupo almorzó cerca de la cueva y después de elevar oraciones de consagración, descendieron la montaña y llegaron a Villa Pellice, donde iban a celebrar una reunión al aire libre. Fue necesario introducir esta innovación debido a las grandes multitudes que asistían a las reuniones. EGWE 201.3

“Para ellos, el hecho de oír predicar a una mujer era algo completamente nuevo debajo del sol, y sin embargo, después que hablé por breves instantes, me prestaron la mayor atención. Prediqué ante 300 personas. Algunas estaban sentadas sobre el muro que nos rodeaba y había otras en los escalones que conducían al lugar de reuniones que estaba arriba. La galería de arriba estaba repleta de gente. Para todos, era un salón de reuniones muy original. El cielo nos cubría como un dosel y la tierra—que pertenece al Señor—estaba a nuestros pies”.—Manuscrito 62, 1886. EGWE 201.4

A principios de semana hicieron otra excursión a Angrogna, el valle de los gemidos. El grupo caminó hasta una bella planicie verde. Un valdense de cabellos blancos los condujo hasta un lugar donde el paisaje terminaba abruptamente, para transformarse en un precipicio profundo. Los valdenses fueron atacados allí por sus enemigos, que habían venido desde Turín para quemar el pueblo. Cuando huyeron de sus hogares, los condujeron como ganado a través de esta planicie, y los obligaron a saltar al precipicio. ¿Cuál había sido su crimen? Creyeron en la Biblia y tuvieron el valor de adorar a Dios de acuerdo con los dictados de su conciencia. Eso, la turba fanática no lo podía tolerar. EGWE 202.1

“Nos contaron que millares de personas fueron obligadas a saltar a este precipicio, y que sus cuerpos quedaron mutilados o destrozados al caer sobre las rocas abruptas y resquebrajadas. Algunos cadáveres colgaban suspendidos de las rocas puntiagudas, que se engancharon en sus ropas, y allí los encontraron dos o tres meses después”.—Ibid. EGWE 202.2

Finalmente, el jueves 29 de abril, los viajeros abandonaron Italia y partieron rumbo a Ginebra. La Sra. de White había predicado siete veces durante su visita. EGWE 202.3