Hijos e Hijas de Dios

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Sencillo ante Dios y el hombre, 5 de mayo

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. Lucas 2:52. HHD 134.1

La sencillez de la vida de Cristo, y su falta de orgullo y vanidad, le dieron gracia ante Dios y el hombre. No trataba de atraer la atención para distinguirse... HHD 134.2

En la vida de Cristo vemos el único modelo seguro para todos los niños y los jóvenes. Cuando los niños están dispuestos a rebelarse contra la autoridad paterna, reciben la condenación de la vida del Redentor, quien fue una vez un niño, obediente a sus padres. Qué marcado contraste ofrece la vida de los niños de hoy. La mayoría de ellos viven para su propio placer, y con fines de ostentación. Algunos tratan de pronunciar brillantes discursos para atraer la atención. Otros creen que su valor será estimado por su apariencia. Son muy exactos en su vestimenta, y dedican mucho tiempo a la ostentación, para atraer la atención, mientras que no encuentran tiempo para la oración secreta, ni se interesan en ella. Descuidan el adorno interior, el ornamento de un espíritu tranquilo y humilde, que, según el apóstol, es de gran precio a la vista de Dios... HHD 134.3

La riqueza y la vestimenta son tan comunes, que si bien es cierto que pueden excitar la envidia, no pueden inspirar verdadero respeto y admiración. Una mente cultivada, adornada con la gracia de la mansedumbre y la humildad, un corazón puro y recto, se reflejarán en el rostro, e inspirarán amor y respeto.—The Youth’s Instructor, 1 de septiembre de 1873. HHD 134.4