Hijos e Hijas de Dios

60/374

No codiciaremos, 28 de febrero

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Éxodo 20:17. HHD 67.1

El último mandamiento condena la codicia. Todo deseo egoísta, toda manifestación de desconformidad, todo acto de astucia, toda complacencia egoísta obra para fortalecer y desarrollar el carácter que destruirá la semejanza de Cristo en el instrumento humano, y cerrará los portales de la ciudad de Dios frente a él.—Carta 15, 1895. HHD 67.2

Cuando... los ángeles vienen para ministrar a los que serán herederos de salvación, y observan la manifestación del egoísmo, la codicia, la astucia, y ven cómo los tales se benefician a sí mismos, produciendo perjuicio a los demás, se apartan entristecidos... De ninguna otra forma puede ser glorificado mejor el Señor, y la verdad honrada en mayor manera, que cuando los incrédulos ven que la verdad ha producido una obra grande y buena en la vida de los hombres naturalmente codiciosos y mezquinos. Si se pudiera ver que la fe de los tales tiene influencia para modelar su carácter, para transformarlos de tacaños, orgullosos, codiciosos, y amantes del dinero, en hombres amantes del bien, que buscan la oportunidad de usar sus medios para bendecir a los que necesitan bendición, que visitan a la viuda y al huérfano en sus aflicciones, y que se guardan sin mancha de este mundo, eso sería una evidencia de que su religión es genuina... Los que profesan estar velando y esperando la aparición de su Señor, no debieran dañar su profesión de fe haciendo trampas en su trato con sus semejantes, ni tratando de quedarse con el último centavo. Tales frutos no crecen en el árbol cristiano.—Testimonies for the Church 2:236-239. HHD 67.3