Hijos e Hijas de Dios

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Los mejores modales, 4 de noviembre

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33. HHD 317.1

La religión de Cristo jamás degrada al que la recibe, jamás lo torna vulgar, rudo o descortés.—Carta 134, 1901. HHD 317.2

Hay mucho que hacer a fin de capacitarnos para las cortes del Señor. La rudeza de espíritu, la vulgaridad de la conversación y la liviandad del carácter deben desecharse, o jamás nos vestiremos del manto tejido en los telares celestiales: la justicia de Cristo... HHD 317.3

Aquellos que, bajo la educación de Cristo, alcanzan los logros más elevados, llevarán consigo cada progreso divino a la escuela superior. Pero los que no desean modelar sus caracteres según la semejanza de Dios, entristecen a los ángeles; porque al aferrarse a sus hábitos y prácticas pecaminosos, malogran los designios de Dios.—The Review and Herald, 4 de julio de 1899. HHD 317.4

Sed corteses con Dios y los demás. Recordad que él desea que tengáis los mejores modales, para que lo glorifiquéis ante el mundo. Desea que viváis en unidad los unos con los otros, y que os améis mutuamente. Recordad que si os amáis en forma recíproca aquí, viviréis con los redimidos durante las edades sin fin de la eternidad.—Manuscrito 21, 1903. HHD 317.5

El egoísmo y el orgullo estorban el amor puro que nos une en espíritu con Jesucristo. Si se cultiva sinceramente ese amor, lo finito se amalgamará con lo finito, y todos se reunirán en el Infinito. La humanidad se unirá con la humanidad y todo se ligará con el Corazón de amor infinito. El amor santificado de unos con otros es sagrado. En esta gran obra, el amor cristiano mutuo, muchísimo más constante, más cortés y más desinteresado de lo que se ha visto, preserva la ternura, la benignidad cristiana y la urbanidad, y une a la hermandad humana en el abrazo de Dios, reconociendo la dignidad con la cual Dios ha investido los derechos del hombre.—Carta 10, 1897. HHD 317.6