Hijos e Hijas de Dios

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Defendamos la fe, 19 de septiembre

Que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Judas 3. HHD 271.1

El crimen en todas sus formas está aumentando en el mundo, y por lo tanto la tierra está corrompida bajo sus moradores. Los planes eternos de Dios están por cumplirse, y el fin de todas las cosas está cerca. Es la hora cuando los que poseen un conocimiento de la verdad de Dios debieran alistarse bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emmanuel. Debieran levantarse como defensores de la fe dada a los santos. Debieran hacer conocer al mundo qué significa guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús. Debieran permitir que su luz brille claramente, derramando poderosos rayos sobre la senda de los que caminan en la oscuridad. Los soldados de Cristo debieran defender la verdad hombro a hombro, ser leales a ella, vindicando la ley de Jehová. HHD 271.2

Los que se apartan de los claros preceptos de Dios, estarán de parte del error, y se alistarán contra los soldados de Cristo. Por su forma de proceder, oponiéndose a la verdad de Dios y obligando a la conciencia a practicar el error mediante medidas opresivas, manifestarán quién es su jefe. Ahora es el momento de ponerse decididamente de parte de la verdad; y siendo que Dios ha dado a cada uno su medida de influencia, es deber de cada uno ejercerla para gloria de Dios y para bien de sus semejantes. Ninguno de los mayordomos de Cristo permanecerá ocioso en un tiempo como el presente, o se contentará simplemente con vivir para sí. Los que están en comunión con Cristo se darán cuenta de que hay almas a cada paso que pueden beneficiarse mediante su ayuda, su ejemplo, y su influencia.—The Youth’s Instructor, 29 de junio de 1893. HHD 271.3