Hijos e Hijas de Dios

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La cruz en los hogares, 4 de agosto

Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Juan 8:28. HHD 225.1

Cristo debiera ser exaltado por los que han sido redimidos por él, al morir en la cruz una muerte ignominiosa. El que ha sentido la gracia de Cristo tiene una historia que relatar. Trata de poner en ejecución métodos de trabajo que propendan a la difusión del Evangelio de Cristo. La humanidad, extrayendo su eficiencia de la gran fuente de la sabiduría, se convierte en el instrumento, en la herramienta por medio de la cual el Evangelio ejerce su poder transformador en la mente y el corazón... HHD 225.2

Algunos hogares constituyen una pequeña iglesia. El amor mutuo liga los corazones, y la unidad que existe entre los miembros de la familia predica el sermón más eficaz que podría predicarse en cuanto a la piedad práctica. Cuando los padres cumplen fielmente su deber en la familia, refrenando, corrigiendo, aconsejando, guiando, el padre como sacerdote del hogar, y la madre como misionera, están llenando el lugar que Dios quiere que ocupen. Al cumplir fielmente su deber en el hogar, están multiplicando los medios para hacer bien fuera del mismo. Se están preparando para servir mejor en la iglesia. Al preparar discretamente su pequeño rebaño, uniendo a sus hijos con ellos mismos y con Dios, los padres y las madres se convierten en colaboradores del Señor. Se yergue la cruz en el hogar. Los miembros de la familia llegan a ser miembros de la real familia celestial, hijos del Rey del cielo.—The General Conference Bulletin, 34, 36 (1899). HHD 225.3