Hijos e Hijas de Dios

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El valor de Daniel ante la muerte, 28 de julio

A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey. Daniel 2:23. HHD 218.1

Nabucodonosor requería no sólo la interpretación del sueño, sino el relato del mismo... [Los adivinos] declararon que el pedido del rey era irrazonable, y que implicaba una prueba que jamás se había requerido de ningún hombre. El rey se puso furioso, y actuó como todos los hombres que poseen gran poder y a su vez están poseídos por pasiones incontrolables. Decidió que todos fueran muertos, y como Daniel y sus compañeros se encontraban entre ellos, tenían que participar de su destino... HHD 218.2

Daniel compareció ante el rey y rogó que se le concediera tiempo para presentar este asunto a la corte suprema del universo, cuya decisión no tiene apelación. Cuando se le concedió su petición, Daniel presentó todo el asunto ante sus compañeros que estaban unidos con él en su adoración del verdadero Dios. Se consideró el problema plenamente, y con sus rodillas dobladas rogaron a Dios que les diera el poder y la sabiduría que solamente podían ayudarles en su gran necesidad. Le pidieron a Dios que arreglara las cosas de manera que no tuvieran que perecer con el resto de los sabios de Babilonia. HHD 218.3

“Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo”... Quisiera recalcar ante los jóvenes que el Dios de Daniel es su Dios, y que cualquiera sea la dificultad que surja, acudan como Daniel “para demandar misericordias del Dios del cielo”.—The Youth’s Instructor, 22 de noviembre de 1894. HHD 218.4