Joyas de los Testimonios 2

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Primero las necesidades espirituales

Existe el peligro de que se pierdan de vista los grandes principios de la verdad cuando se realiza en favor de los pobres la obra que es correcto hacer. Pero debemos recordar siempre que al ejecutar esta obra, debe darse preeminencia a las necesidades espirituales del alma. En nuestros esfuerzos por aliviar las necesidades temporales, corremos el peligro de separar del último mensaje evangélico sus rasgos destacados más urgentes. En la forma en que se ha realizado en algunos lugares, la obra misionera médica ha absorbido talentos y recursos que pertenecen a otros ramos de la obra, y se ha descuidado el esfuerzo que debía hacerse en ramos que son más directamente espirituales. 2JT 528.1

Debido a las oportunidades siempre mayores y más numerosas de ministrar a las necesidades temporales de todas las clases, existe el peligro de que esta obra eclipse el mensaje que Dios nos ha dado para que lo proclamemos en toda ciudad, a saber, que Cristo vendrá pronto, y que es necesario obedecer a los mandamientos de Dios y al testimonio de Jesús. Este mensaje es el que debe preocuparnos en nuestra obra. Debe ser proclamado con fuerte clamor a todo el mundo. Tanto en nuestra patria como en los campos extranjeros, debe acompañarlo la presentación de los principios del sano vivir, pero sin hacerse independientemente de él ni reemplazarlo en ningún sentido. Tampoco debe esta obra absorber tanta atención que empequeñezca los otros ramos. El Señor nos ha ordenado que consideremos la obra en todos sus aspectos, para que tenga un desarrollo proporcional, simétrico y bien equilibrado. 2JT 528.2

La verdad para este tiempo abarca todo el Evangelio. Debidamente presentada, realizará en el hombre cambios que harán evidente el poder de la gracia de Dios sobre el corazón. Hará una obra completa, y desarrollará al ser completo. Por lo tanto, no se trace ninguna línea de demarcación entre la verdadera obra misionera médica y el ministerio evangélico. Fusiónense los dos en la obra de dar la invitación: “Venid,” pues “todo está prevenido.” Manténganse ligados por una unión inseparable, como el brazo está unido al cuerpo. 2JT 529.1