Joyas de los Testimonios 2

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No para dar nueva luz

El Señor quiere amonestaros, reprenderos, aconsejaros, por medio de los testimonios dados, y grabar en vuestra mente la importancia de la verdad de su Palabra. Los testimonios escritos no son dados para proporcionar nueva luz, sino para impresionar vívidamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas. El deber del hombre hacia Dios y sus semejantes ha sido especificado distintamente en la Palabra de Dios. Sin embargo, son pocos entre vosotros los que obedecen a la luz dada. No son sacadas a relucir verdades adicionales; sino que Dios ha simplificado por medio de los Testimonios las grandes verdades ya dadas, y en la forma de su elección, las ha presentado a la gente, para despertar e impresionar su mente con ellas, a fin de que todos queden sin excusa. 2JT 280.2

El orgullo, el amor propio, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos han obscurecido las facultades de percepción, y la verdad, que debiera haceros sabios para salvación, ha perdido su poder de encantar y dominar la mente. Los mismos principios esenciales de la piedad no son comprendidos, porque no hay hambre ni sed del conocimiento de la Biblia, de la pureza del corazón y santidad de la vida. Los Testimonios no han de empequeñecer la Palabra de Dios, sino exaltarla, y atraer las mentes a ella, para que pueda impresionar a todos la hermosa sencillez de la verdad. 2JT 281.1

Dije además: Así como la Palabra de Dios está rodeada de estos libritos y folletos, os ha rodeado Dios de consejos, reproches, amonestaciones y palabras de ayuda. Aquí estáis clamando delante de Dios, en la angustia de vuestras almas, pidiendo más luz. Dios me ha autorizado para deciros que ningún otro rayo de luz resplandecerá por medio de los Testimonios sobre vuestra senda, hasta que hagáis uso práctico de la luz que ha sido dada ya. El Señor os ha rodeado de luz; pero no la habéis apreciado; la habéis pisoteado. Mientras algunos han despreciado la luz, otros la han descuidado; o la han seguido con indiferencia. Unos pocos han dedicado su corazón a obedecer la luz que al Señor le agradó darles. 2JT 281.2

Algunos que recibieron amonestaciones especiales por medio de los Testimonios olvidaron en pocas semanas el reproche dado. Los testimonios dados a algunos han sido repetidos varias veces, pero no los consideraron bastante importantes para escucharlos cuidadosamente. Fueron para ellos fábulas ociosas. Si hubiesen considerado la luz dada, habrían evitado pérdidas y pruebas que consideran duras y severas. Ellos son los únicos a quienes deben censurar. Han puesto sobre su cuello un yugo que encuentran gravoso. No es el yugo que Cristo ha puesto sobre ellos. El cuidado y el amor de Dios se ejercieron en su favor; pero sus almas egoístas, perversas e incrédulas no pudieron discernir su bondad y misericordia. Se apresuran confiando en su propia sabiduría hasta que son abrumados de pruebas y confundidos por la perplejidad, y quedan entrampados por Satanás. Cuando recojáis los rayos de luz que Dios os ha dado en lo pasado, entonces habrá un aumento de luz. 2JT 281.3

Los remití a los hijos de Israel. Dios les había dado su ley; pero el pueblo no quiso obedecerla. Luego les dió ceremonias y ritos, para que por su cumplimiento, pudiesen recordar a Dios. Pero propendían de tal manera a olvidarle a él y sus derechos sobre ellos, que era necesario mantener sus mentes agitadas para que comprendiesen sus obligaciones de obedecer y honrar a su Creador. Si hubiesen sido obedientes y se hubiesen deleitado en guardar los mandamientos de Dios, no se habría requerido la multitud de ceremonias y ritos. 2JT 282.1

Si el pueblo que profesa ser ahora el tesoro peculiar de Dios obedeciese sus requerimientos, según se especifican en su Palabra, no habrían sido dados testimonios especiales para despertarlos acerca de su deber y hacerles sentir su estado pecaminoso y el terrible peligro que corren al no obedecer la Palabra de Dios. Las conciencias han sido embotadas, porque la luz ha sido puesta a un lado, descuidada y despreciada. 2JT 282.2

Uno se puso a mi lado, y dijo: “Dios te suscitó y te dió palabras destinadas al pueblo y a alcanzar los corazones, como no se dieron a otra persona. El dió forma a tus testimonios para hacer frente a los casos que necesitan ayuda. No debes dejarte conmover por el desprecio, las burlas, el ridículo, el reproche y la censura. A fin de ser el instrumento especial de Dios, no debes apoyarte en nadie, sino fiar solamente en él, y aferrarte a él como el zarcillo de la vid se aferra a su soporte. El hará de ti un medio por el cual comunicará su luz al pueblo. Debes obtener diariamente fuerza de Dios para estar fortalecida, a fin de que las cosas que te rodeen no empañen ni eclipsen la luz que él ha permitido que brille sobre su pueblo por tu medio. El objeto especial de Satanás consiste en evitar que esta luz llegue al pueblo de Dios, que tanto la necesita en medio de los peligros de estos postreros días. 2JT 282.3

“Tu éxito reside en tu simplicidad. Tan pronto como te apartes de ella, y amoldes tu testimonio para satisfacer la opinión de cualquiera, tu poder desaparecerá. En esta época, casi todo es superficial e irreal. El mundo abunda en testimonios dados para agradar momentáneamente y ensalzar al yo. Tu testimonio es de carácter diferente. Ha de descender a las cosas pequeñas de la vida, para impedir que la débil fe muera y grabar en los corazones de los que te oyen la necesidad de resplandecer como luces en el mundo. 2JT 283.1

“Dios te ha dado tu testimonio para presentar al apóstata y al pecador su verdadera condición y la inmensa pérdida que sufren al continuar en una vida de pecado. Dios ha impresionado esto en tu mente abriendo tu visión, como no lo ha hecho con ninguna otra persona ahora viva, y según la luz que te ha dado, te tendrá por responsable. No es ‘con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.’ ‘Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.’” Isaías 58:1. 2JT 283.2