Testimonios para la Iglesia, Tomo 1

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“Mirad también por vosotros mismos”

Lo que sigue fue dado para dos hermanos en la localidad de _____; pero puesto que se aplica a muchos, lo presentamos aquí para el beneficio de la iglesia. 1TI 157.1

Queridos hermanos: En la visión que se me dio en vuestro hogar, se me mostró algo concerniente a vosotros dos. El ángel os señaló y repitió estas palabras: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”. Lucas 21:34. 1TI 157.2

Vi que vosotros dos tenéis un gran conflicto ante vosotros; tendréis que luchar constantemente para mantener este mundo fuera de vuestros corazones, porque lo amáis. Vuestra gran preocupación debiera ser ahora cómo amar a Jesús y su causa más que este mundo. Si amáis más al mundo, vuestras obras darán testimonio de ese hecho. Si amáis a Jesús y su causa por encima de todo, vuestras obras también testificarán de ello. Hay muchas personas que os observan; muchos se regocijarán en vuestra caída; en cambio otros sienten gozo al ver vuestros progresos. Satanás y los ángeles malignos os presentarán la gloria de los reinos de este mundo. Si lo adoráis a él, o si adoráis un tesoro mundanal, él os lo presentará iluminado desde todos los ángulos para atraeros e induciros a amarlo y adorarlo. 1TI 157.3

Jesús y vuestros ángeles guardianes están dirigiendo vuestra atención más allá de vuestras granjas, ganado y tesoros terrenos, hacia el reino del cielo, hacia una herencia inmortal, hacia la sustancia eterna del reino de gloria. El ángel dijo: “Debéis morir a este mundo”. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1 Juan 2:15. 1TI 157.4

Vi que si en la providencia de Dios se han adquirido riquezas, no es pecado poseerlas; y si no se presenta la oportunidad de utilizar esos recursos para adelantar la causa de Dios, tampoco es pecado seguir poseyendo esas riquezas. Pero si se presenta ante los hermanos la oportunidad de utilizar esos bienes para la gloria de Dios y el progreso de su causa, y si ellos retienen esos bienes para sí, éstos se convertirán en una piedra de tropiezo para ellos. En el día de angustia sus tesoros se convertirán en una ofensa para ellos. Entonces se habrán acabado todas las oportunidades de utilizar sus recursos para la gloria de Dios, y con angustia de espíritu los apartarán de ellos y los arrojarán a los topos y a los murciélagos. Su oro y su plata no podrán salvarlos en ese día. Comprenden en forma abrumadora que deben rendir cuenta de su mayordomía, del uso que han hecho del dinero de su Señor. El egoísmo les hizo creer que eso les pertenecía únicamente a ellos, y que lo necesitaban todo; pero finalmente comprenderán amargamente que sus recursos habían sido solamente prestados por Dios, para que le fueran abundantemente devueltos al ser usados para hacer progresar su causa. Sus riquezas los engañaron. Se sintieron pobres y vivieron únicamente para sí mismos, y al final encontrarán que la parte que hubieran podido utilizar para la causa de Dios se ha convertido en una carga terrible. 1TI 157.5

El ángel de Dios dijo: “Colocadlo todo sobre el altar, como un sacrificio vivo y encendido. Atadlo con cuerdas si es que no podéis mantenerlo allí. Dedicaos a la oración. Vivid junto al altar. Fortaleced vuestros propósitos por medio de las promesas de Dios”. “Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye”. Lucas 12:33. “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo”. Mateo 6:19-20. 1TI 158.1

Vi que si Dios os ha dado riquezas por encima de la gente común y de los pobres, eso debiera haceros humildes, porque os pone bajo grandes obligaciones. Cuando se da mucho, aún en bienes terrenos, también se requerirá mucho. Guiados por este principio, debierais manifestar una disposición noble y generosa. Buscad las oportunidades de hacer bien con lo que poseéis. “Haceos tesoros en el cielo”. 1TI 158.2

Vi que como mínimo, se había requerido de los cristianos en tiempos pasados, que poseyeran un espíritu de liberalidad y que consagraran al Señor una parte de sus ganancias. Todo verdadero cristiano ha considerado esto un privilegio, pero algunos que lo han sido únicamente de nombre lo han considerado una imposición; la gracia y el amor de Dios no ha producido en ellos buenas obras, porque si hubiera sido así, habrían promovido gozosamente la causa de su Redentor. Pero de los cristianos que viven en los últimos días y que esperan a su Señor, se requiere que hagan algo más que eso. Dios requiere que se sacrifiquen. 1TI 158.3

El ángel dijo: “Jesús dejó un camino de luz para que ustedes siguieran en pos de él. Seguid muy de cerca sus pasos. Participad de su vida de abnegación, de su vida de sacrificio, y heredad con él la corona de gloria”. 1TI 159.1

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