Testimonios para la Iglesia, Tomo 7

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Provéanse hogares para los obreros

Ahora el pueblo de Dios tiene el deber de quitar este oprobio proveyendo a estos siervos de Dios con hogares cómodos, con algunos acres de tierra donde puedan cultivar sus propias verduras y sientan que no dependen de la caridad de sus hermanos. ¡Con cuánta paz y placer podrán mirar estos obreros gastados hacia la quietud de un pequeño hogar que constituya el reconocimiento de sus justos derechos al descanso! 7TPI 276.3

Vez tras vez nos hemos referido al deber que tenemos para con estas personas, pero todavía no se ha tomado ninguna decisión definitiva al respecto. Como pueblo tenemos el deber de sentir la responsabilidad que tenemos en este asunto. Cada miembro de iglesia debería interesarse en todo lo que concierne a la hermandad humana y a la hermandad en Cristo. Somos miembros los unos de los otros; si un miembro sufre, todos los demás sufren con él. Algo debe hacerse, y la asociación debería poseer discernimiento espiritual para que puedan comprender cuáles son los privilegios y comodidades que estos obreros gastados necesitan y merecen. 7TPI 277.1