Obreros Evangélicos

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Las regiones lejanas

La iglesia de Cristo fué organizada con propósitos misioneros. La obra misionera cristiana proporciona a la iglesia un fundamento seguro, un fundamento que tiene este sello: “Conoce el Señor a los que son suyos.”1 Por ella los miembros están inspirados de celo para negarse a sí mismos, para hacer esfuerzos abnegados para enviar la verdad a las regiones lejanas. Tiene una influencia saludable sobre los no creyentes, porque mientras los obreros trabajan bajo la dirección divina, los mundanos son inducidos a ver la grandeza de los recursos que Dios proveyó para los que le sirven. Nos hallamos bajo la muy solemne obligación de proporcionar, en las misiones cristianas, una ilustración de los principios del reino de Dios. La iglesia ha de trabajar activamente, como un cuerpo organizado, para difundir la influencia de la cruz de Cristo. OE 479.1

Dios está llamando a hombres que estén dispuestos a abandonarlo todo para hacerse misioneros suyos, y el llamamiento recibirá respuesta. En toda edad, desde el advenimiento de Cristo, la comisión evangélica impulsó a hombres y mujeres a ir hasta los cabos de la tierra para proclamar las buenas nuevas de la salvación a los que habitaban en tinieblas. Conmovidos por el amor de Cristo y las necesidades de los perdidos, hubo hombres que dejaron las comodidades del hogar y la compañía de amigos, aun la de su esposa e hijos para ir a países extranjeros, entre idólatras y salvajes, a proclamar el mensaje de misericordia. Muchos perdieron la vida en la tentativa, pero otros se levantaron para proseguir la obra. Así ha progresado la causa de Cristo paso a paso y la semilla sembrada en medio de pesares rindió abundante mies. El conocimiento de Dios se extendió, y el estandarte de la cruz se enarboló en tierras paganas. OE 479.2

No hay nada más precioso a la vista de Dios que sus ministros, que van a los lugares yermos de la tierra para sembrar la semilla de la verdad, esperanzados en la mies. Nadie sino Cristo puede medir la solicitud de sus siervos mientras buscan a los perdidos. El les imparte su espíritu, y hay almas que por sus esfuerzos son inducidas a apartarse del pecado y acercarse a la justicia. OE 480.1

Para obtener la conversión de un pecador, el predicador debe poner sus recursos a contribución hasta el límite de su capacidad. El alma que Dios creó y que Cristo redimió es de gran valor, por causa de las posibilidades que tiene delante de sí, las ventajas espirituales que le han sido concedidas, las capacidades que puede poseer si la vivifica la Palabra de Dios, y la inmortalidad que puede obtener con la esperanza presentada en el Evangelio. Y si Cristo dejó a las noventa y nueve ovejas para poder buscar y salvar la que se había perdido, ¿podremos nosotros quedar justificados si hacemos menos? ¿No es acaso una traición a nuestro cometido sagrado el descuidar de trabajar como trabajó Cristo, de sacrificarnos como él se sacrificó? OE 480.2

Son muy intensos mis sentimientos acerca de las necesidades de los países extranjeros, según me fueron presentadas. En todas partes del mundo, los ángeles de Dios están abriendo puertas que, hasta hace poco, estaban cerradas para el mensaje de verdad. De la India, del Africa, de China y de muchos otros puntos se oye el clamor: “Pasad y ayudadnos.” OE 480.3

El manifestar un espíritu generoso y abnegado para con el éxito de las misiones en el extranjero es una manera segura de hacer progresar la obra misionera en el país propio; porque la prosperidad de la obra que se haga en él depende en gran parte, después de Dios, de la influencia refleja que tiene la obra evangélica hecha en los países lejanos. Es al trabajar para suplir las necesidades de otros como ponemos nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder. El Señor ha tomado nota de toda fase del celo misionero manifestado por su pueblo en favor de los campos extranjeros. El quiere que en todo hogar, en toda iglesia, en todos los centros de la obra, se manifieste un espíritu de generosidad mandando ayuda a los campos extranjeros, donde los obreros están luchando contra grandes dificultades para dar la luz a los que moran en tinieblas. OE 481.1

Lo que se dé para empezar la obra en un campo propenderá a fortalecer la obra en otros lugares. A medida que los obreros queden libres de las trabas financieras, sus esfuerzos podrán extenderse y a medida que haya personas que sean traídas a la verdad y se establezcan iglesias, aumentará la potencia financiera. A medida que se fortalezcan nuestras iglesias, podrán no sólo proseguir con la obra en sus propios confines, sino enviar ayuda a otros campos. OE 481.2