Notas biográficas de Elena G. de White

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Capítulo 32—Un sueño solemne

En la noche del 30 de abril de 1871 me retiré a descansar con mi espíritu muy deprimido. Durante tres meses había estado muy desanimada. A menudo había orado con angustia de espíritu solicitando alivio. Había implorado ayuda y fuerza de Dios, para que pudiera elevarme por encima del pesado desaliento que estaba paralizando mi fe y esperanza, y que me estaba incapacitando para ser útil. NBEW 217.1

Esa noche tuve un sueño que me produjo una impresión muy feliz. Soñé que estaba asistiendo a una importante reunión en la cual se reunía un gran grupo de hermanos. Muchos estaban arrodillados delante de Dios en ferviente oración, y parecían sentir una carga. Estaban importunando al Señor y rogándole que les diese luz especial. Unos pocos parecían estar en agonía de espíritu; sus sentimientos eran intensos; con lágrimas clamaban en voz alta por ayuda y por luz. Nuestros hermanos más prominentes estaban empeñados en esta impresionante escena. El Hno. A. estaba postrado sobre el suelo, aparentemente en profunda angustia. Su esposa estaba sentada entre un grupo de burladores indiferentes. Ella parecía que deseaba que todos entendieran que ella se burlaba de los que se humillaban a sí mismos de esa manera. NBEW 217.2

Soñé que el Espíritu del Señor vino sobre mí, y que yo me puse en pie en medio de los clamores y las oraciones, y dije: “El Espíritu del Señor Dios es sobre mí. Me siento impulsada a deciros que debéis comenzar a trabajar individualmente por vosotros mismos. Estáis mirando a Dios y deseáis que él realice en vuestro favor la obra que él os ha dejado para que vosotros la hagáis. Si hacéis en favor de vosotros mismos la obra que sabéis que debéis realizar, entonces Dios os ayudará cuando necesitéis ayuda. Habéis dejado sin hacer precisamente lo que Dios os ha dejado para que vosotros hicierais. Habéis estado pidiendo que Dios haga vuestro trabajo. Si vosotros siguierais la luz que él os dio, él haría que un mayor grado de luz brillara sobre vosotros; pero mientras descuidáis los consejos, las amonestaciones y los reproches que han sido dados, ¿cómo podéis esperar que Dios os dé más luz y bendición para descuidar y despreciar? Dios no es un hombre; no puede jugarse con él”. NBEW 217.3

Tomé la Biblia preciosa y la rodeé con varios Testimonios para la iglesia, dados para el pueblo de Dios. Dije yo: “Aquí se describen los casos de casi todos. Los pecados que deben evitar están señalados. El consejo que necesitan puede encontrarse aquí, dado para otros casos que estaban en condición similar. Dios se ha agradado de dar línea sobre línea y precepto sobre precepto. Pero no hay muchos de vosotros que sepan en realidad lo que está contenido en los Testimonios. No estáis familiarizados con las Escrituras. Si hubierais hecho de la Palabra de Dios vuestro estudio predilecto, con un deseo de alcanzar las normas bíblicas y lograr la perfección cristiana, no habríais necesitado los Testimonios. Es debido a que habéis descuidado familiarizaros con el libro inspirado de Dios por lo que él ha tratado de llegar a vosotros por medio de testimonios sencillos y directos, llamándoos la atención a las palabras de la inspiración que habéis dejado de obedecer, y urgiéndoos a modelar vuestra vida según sus puras y elevadas enseñanzas. NBEW 218.1

“El Señor se ha dignado amonestaros, reprobaros y aconsejaros por medio de los testimonios dados, e impresionaros con la importancia de la verdad de su Palabra. Los Testimonios escritos no tienen el propósito de traer nueva luz, sino de impresionar vívidamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas. El deber del hombre hacia Dios y hacia su prójimo ha sido distintamente especificado en la Palabra de Dios; sin embargo, sólo unos pocos de vosotros son obedientes a la luz dada. No se presenta una luz adicional; sino que Dios mediante los Testimonios, ha simplificado las grandes verdades ya reveladas, y en la manera específica en que él decidió, las ha puesto delante del pueblo, para despertar e impresionar la mente por medio de ellos, a fin de que todos sean dejados sin excusa. NBEW 219.1

“El orgullo, el amor propio, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos han oscurecido las facultades de percepción, y la verdad, que os haría sabios para la salvación, ha perdido su poder de cautivar y dominar la mente. Aun los principios fundamentales de la piedad no se entienden porque no existe un sentido de hambre y sed por el conocimiento de la Biblia. No hay pureza de corazón y santidad de vida. Los Testimonios no han de empequeñecer la palabra de Dios, sino exaltarla y conducir a las mentes a ella, para que la hermosa sencillez de la verdad pueda impresionar a todos”. NBEW 219.2

Yo dije además: “Así como la Palabra de Dios está rodeada de estos libros y folletos, Dios os ha circundado con reproches, consejos, amonestaciones y palabras de ánimo. Aquí estáis clamando delante de Dios, con vuestras almas angustiadas, por más luz. Dios me ha autorizado a deciros que no brillará sobre vuestro camino ningún otro rayo de luz por medio de los Testimonios, hasta que hagáis un uso práctico de la luz que ya tenéis. El Señor os ha circundado de luz, pero vosotros no habéis apreciado esa luz; la habéis pisoteado. En tanto que algunos han despreciado la luz, otros la han descuidado, o la han seguido sólo en forma indiferente. Unos pocos han resuelto en su corazón obedecer la luz que Dios se ha agradado en darles. NBEW 219.3

“Algunos de los que han recibido advertencias especiales por medio de un testimonio, han olvidado después de pocas semanas el reproche dado. Los testimonios enviados a algunos han sido repetidos varias veces; pero ellos no han creído que eran de suficiente importancia como para darles cuidadosa atención. Han sido para ellos como fábulas ociosas. Si hubieran atendido a la luz dada, habrían evitado pérdidas y pruebas que ellos consideran que son duras y severas. Ellos deben dirigir la censura solamente a sí mismos. Han colocado sobre sus propios cuellos un yugo que encuentran gravoso llevar. No es el yugo que Cristo les ha impuesto. El cuidado y el amor de Dios fueron ejercidos en su favor; pero sus almas egoístas, malas e incrédulas no podían discernir la bondad del Señor y su misericordia. Se apresuraron en la dirección de su propia sabiduría, hasta que, abrumados de pruebas y confundidos con perplejidades se hallan entrampados por Satanás. Cuando recojáis los rayos de luz que Dios ha dado en lo pasado, entonces él dará una luz mayor”. NBEW 220.1

Les pedí que consideraran el caso del Israel de antaño. Dios les dio su ley; pero ellos no quisieron obedecerla. Entonces les dio ceremonias y ordenanzas, para que en la realización de estas cosas recordaran a Dios. Estaban tan propensos a olvidar al Señor y lo que él pedía de ellos, que fue necesario mantener sus mentes agitadas para que se dieran cuenta de sus obligaciones de obedecer y honrar a su Creador. Si hubieran sido obedientes, y si hubieran amado el observar los mandamientos de Dios, no se habría necesitado la multitud de ceremonias y ordenanzas que tenían. NBEW 220.2

Si los hijos de Dios que ahora profesan ser el tesoro peculiar del Señor quisieran obedecer sus requerimientos, como están especificados en su Palabra, no recibirían testimonios especiales para despertarlos a su deber, e impresionar en su mente su pecaminosidad y el terrible peligro de descuidar la obediencia a la Palabra de Dios. Hay conciencias que han sido embotadas, porque la luz ha sido puesta a un lado, descuidada y despreciada. Y Dios quitará estos Testimonios del pueblo, lo privará de su fuerza y lo humillará. NBEW 221.1

Soñé que mientras hablaba el poder de Dios cayó sobre mí de una manera muy notable, y se me privó de toda mi fuerza. Sin embargo no tuve ninguna visión. Yo pensaba que mi esposo se ponía en pie delante del pueblo y exclamaba: “Este es el poder maravilloso de Dios. El ha hecho de los Testimonios un medio poderoso de alcanzar a las almas, y por medio de ellos, él trabajará en forma todavía más poderosa de lo que ha hecho hasta ahora. ¿Quién estará de parte del Señor?” NBEW 221.2

Soñé que un buen número de hermanos se pusieron instantáneamente de pie, y respondieron al llamamiento. Otros permanecieron sentados de mal humor; algunos manifestaron escarnio y burla, y unos pocos parecían totalmente indiferentes. Uno se puso en pie a mi lado y dijo: NBEW 221.3

“Dios te ha levantado y te ha dado palabras para hablar al pueblo y para alcanzar los corazones como él no lo ha hecho con ningún otro. El ha conformado tus testimonios para hacer frente a los casos que están en necesidad de ayuda. No debes dejarte afectar por la burla, por el escarnio, por el reproche y por la censura. A fin de ser el instrumento escogido de Dios, no debes depender de ningún otro, sino depender exclusivamente de él, y como la viña que se agarra de su tutor, debes permitir que tus zarcillos lo rodeen. El te hará un medio para comunicar su luz al pueblo. Debes obtener diariamente fuerza de Dios, a fin de estar fortalecida, para que el ambiente donde estás no oscurezca ni eclipse la luz que Dios ha permitido que brille sobre su pueblo por tu medio. Es el objeto especial de Satanás impedir que esta luz llegue al pueblo de Dios, quien mucho la necesita en medio de los peligros de estos últimos días. NBEW 221.4

“Tu éxito está en tu sencillez. Tan pronto como abandones esta sencillez, y elabores tus Testimonios para conformarlos con las mentes de algunos, tu poder se habrá ido. En esta época casi todo es falaz e irreal. El mundo abunda en testimonios dados para agradar y encantar por el momento, y para exaltar el yo. Tu testimonio es de un carácter diferente. Ha de afectar hasta las minucias de la vida, impidiendo que la débil fe muera, y haciendo entender claramente a los creyentes la necesidad de brillar como luces en el mundo. NBEW 222.1

“Dios te ha dado tu testimonio para presentar delante del apóstata y del pecador su verdadera condición, y para mostrarle la inmensa pérdida que él experimenta al continuar en su vida de pecado. Dios ha impresionado esto en tu mente, exponiéndolo ante tu visión, como no lo ha hecho con ninguna otra persona que ahora viva; y de acuerdo con la luz que te ha dado, te hará responsable. ‘No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos’. ‘Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado’”. Zacarías 4:6; Isaías 58:1. NBEW 222.2

Este sueño tuvo una poderosa influencia sobre mí. Cuando desperté, mi espíritu estaba alegre y sentía una gran paz. Las enfermedades que me habían hecho más difícil el trabajo fueron quitadas, y gocé de una fuerza y de un vigor ausentes durante meses. Me parecía que los ángeles de Dios habían sido comisionados para darme alivio. Una inefable gratitud llenó mi corazón por este gran cambio del desaliento a la luz y la felicidad. Yo sabía que había recibido ayuda de Dios. Esta manifestación me pareció como un milagro de la misericordia de Dios, y no seré desagradecida por su bondad amorosa. NBEW 222.3