Mensajes Selectos Tomo 3

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La fumigación de los árboles frutales

Hay personas que dicen que nada debe matarse, ni siquiera los insectos. Dios no ha confiado ningún mensaje semejante a su pueblo. Es posible exagerar el mandamiento de “No matarás” hasta cualquier límite; pero hacerlo no está de acuerdo con el buen juicio. Los que lo hacen no han aprendido en la escuela de Cristo. 3MS 376.2

Esta tierra ha sido maldita por causa del pecado, y en estos postreros días, gusanos e insectos de toda especie se multiplicarán. Estas pestes deben ser exterminadas, o de otra manera nos molestarán, nos atormentarán, y hasta destruirán la obra de nuestras manos y los frutos de nuestra tierra. Existen lugares en donde hay hormigas (termitas) que destruyen totalmente la estructura de madera de las casas. ¿No deben éstas ser destruidas? Los árboles frutales deben ser fumigados para que los insectos que echan a perder la fruta sean exterminados. Dios nos ha dado una parte que hacer, y esta parte debemos ejecutarla con fidelidad. Entonces podremos dejar el resto a cargo del Señor. 3MS 376.3

Dios no ha dado a nadie el mensaje: “No mate ninguna hormiga, ni pulga, ni polilla”. Debemos protegernos contra los insectos y los reptiles que molestan y perjudican y es necesario destruirlos para defendernos a nosotros mismos y nuestras posesiones de todo daño. Y aun cuando hagamos lo mejor que podamos para exterminar estas pestes, se seguirán multiplicando.—Manuscrito 70, 1901, The Review and Herald, 31 de agosto de 1961. 3MS 376.4