La Historia de la Redención

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El ministerio de Juan

Juan informó a sus discípulos que Jesús era el prometido Mesías, el Salvador del mundo. Cuando su obra estaba por concluir, les enseñó a dirigir su mirada hacia él y a seguirlo como el gran Maestro. La vida de Juan estuvo llena de pesar y abnegación. Anunció el primer advenimiento de Cristo pero no se le permitió ser testigo de sus milagros y disfrutar del poder que manifestaba. Cuando Jesús comenzó a presentarse como Maestro, Juan se dio cuenta de que tenía que morir. Rara vez se oía su voz, salvo en el desierto. Su vida fue solitaria. No se aferró a la familia de su padre para gozar de su sociabilidad, sino que los dejó para cumplir su misión. Multitudes abandonaban sus atareadas ciudades y aldeas y se reunían en el desierto para escuchar las palabras de ese maravilloso profeta. Juan hincó el hacha en la raíz del árbol. Reprobó el pecado sin tomar en cuenta las consecuencias, y preparó el camino para el Cordero de Dios. HR 202.1

Herodes se sintió impresionado al escuchar los testimonios poderosos y certeros de Juan, y con profundo interés preguntó qué debía hacer para ser su discípulo. Este estaba al tanto del hecho de que el rey quería casarse con la mujer de su hermano, mientras aquél todavía vivía, y con fidelidad le dijo que eso no era correcto. Pero Herodes no estaba dispuesto a hacer sacrificios. Se casó con la mujer de su hermano, y como resultado de la influencia de ésta prendió a Juan y lo puso en la cárcel, con la intención, sin embargo, de soltarlo después. Mientras se hallaba allí confinado, se enteró por medio de sus discípulos de las poderosas obras de Jesús. No podía escuchar sus palabras llenas de gracia, pero los discípulos le informaron y lo consolaron con lo que habían oído. Pronto Juan fue decapitado como resultado de la influencia de la mujer de Herodes. Vi que los más humildes discípulos que siguieron a Jesús y fueron testigos de sus milagros y escucharon las consoladoras palabras que brotaban de sus labios, fueron mayores que Juan el Bautista, es decir fueron más exaltados y honrados, y derivaron mayor placer de la vida. HR 202.2

Juan vino con el espíritu y el poder de Elías para proclamar el primer advenimiento de Jesús. Se me señalaron los últimos días y vi que Juan representa a los que saldrán con el espíritu y el poder de Elías para anunciar el día de la ira y la segunda venida de Jesús. HR 203.1