La Historia de la Redención

28/232

El sacrificio de Noé y la promesa de Dios

Noé no se olvidó de Dios, que los había protegido tan bondadosamente; en seguida erigió en cambio un altar y tomó de todos los animales limpios y las aves limpias, y los ofreció en holocausto sobre él para manifestar así su fe en Cristo, el gran Sacrificio, y su gratitud a Dios por su maravillosa protección. La ofrenda de Noé ascendió a Dios como un dulce aroma. La aceptó y bendijo a Noé y a su familia. De esta manera se enseñó una lección a todos los seres que habrían de vivir sobre la tierra: cada vez que se manifiesta la misericordia y el amor de Dios hacia nosotros, lo primero que deberíamos hacer es agradecerle y rendirle culto con humildad. HR 72.2

Y para que el hombre no se atemorizara cuando viera agolparse las nubes y cuando lloviera, y para que no estuviera constantemente afligido, con el temor de otro diluvio, Dios bondadosamente animó a la familia de Noé mediante una promesa: “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes... Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra”. HR 72.3

¡Qué condescendencia de parte de Dios! ¡Qué compasión con el hombre falible fue poner el hermoso y multicolor arco iris en las nubes como prueba del pacto del gran Dios con el hombre! Ese arco debía manifestar a todas las generaciones el hecho de que Dios destruyó a los habitantes de la tierra mediante un diluvio a causa de su gran maldad. Era su propósito que cuando los niños de las generaciones sucesivas lo vieran en las nubes y preguntaran por qué se extendía por los cielos ese magnífico arco, sus padres se refirieran a la destrucción del mundo antiguo por medio del diluvio porque la gente se había entregado a toda clase de impiedad, y las manos del Altísimo le habían dado forma y lo habían colocado en el cielo como señal de que Dios nunca más enviaría las aguas de un diluvio sobre la tierra. HR 73.1

Ese símbolo que aparece en las nubes debe confirmar la fe de todos y afianzar su confianza en Dios, pues es una prueba de la misericordia y la bondad divinas hacia el hombre, y que aunque el Señor se vio obligado a destruir la tierra por medio del diluvio, su misericordia sigue envolviendo el planeta. Dios dijo que se acordaría del hombre cuando viera el arco en las nubes. No debemos entender que alguna vez se iba a olvidar de él. No. Lo que ocurre es que habla con el hombre en su propio idioma, para que éste lo pueda comprender mejor. HR 73.2