La Historia de la Redención

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Una forma moderna de hechicería

La sola palabra hechicería ahora provoca desprecio. La pretensión de que los hombres puedan comunicarse con los espíritus se considera una fábula de la Edad Media. Pero el espiritismo, ese engaño colosal cuyos conversos se cuentan por centenares de miles, e incluso de millones, que ha incursionado en los círculos científicos, que ha invadido las iglesias, que ha sido recibido en los cuerpos legislativos e incluso en las cortes de los reyes, es sólo un reavivamiento, con un nuevo disfraz, de la hechicería condenada y prohibida en la antigüedad. HR 414.2

Satanás seduce a los hombres hoy, como lo hizo con Eva en el Edén, mediante el deseo de obtener conocimiento prohibido. “Seréis como Dios -dijo-, sabiendo el bien y el mal”. Génesis 3:5. Pero la sabiduría que imparte el espiritismo es la que describe el apóstol Santiago, “que [no] desciende de lo alto... terrenal, animal, diabólica”. Santiago 3:15. HR 414.3

El príncipe de las tinieblas tiene una mente maestra, y adapta con habilidad sus tentaciones a los hombres de acuerdo con sus diversas condiciones y su nivel cultural. Obra “con todo engaño de iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:10) para dominar a los hijos de los hombres, pero sólo puede conseguir sus fines si ellos se entregan voluntariamente a sus tentaciones. Los que se someten a su poder mediante la complacencia de sus malos rasgos de carácter, no se dan cuenta adónde los va a llevar su conducta. El tentador logra su ruina, y entonces los utiliza para arruinar a otros. HR 415.1