La Historia de la Redención

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Un solemne mensaje

La más temible amenaza jamás dirigida a los mortales está contenida en el mensaje del tercer ángel. Debe ser un pecado terrible el que acarrea la ira de Dios sin mezcla de misericordia. No se debe dejar en tinieblas a los hombres con respecto a este importante asunto; la amonestación contra tal pecado debe darse al mundo antes de la caída de los juicios de Dios, para que todos sepan por qué se los inflige y tengan la oportunidad de escapar de ellos. HR 402.2

En el transcurso de esa gran controversia se desarrollan dos clases de personas distintas y opuestas. Una “adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca”, y por lo tanto acarrea sobre sí misma los terribles juicios anunciados por el tercer ángel. La otra, en marcado contraste con el mundo, guarda “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Apocalipsis 14:9, 12. HR 402.3

Esas fueron las trascendentales verdades que se abrieron ante los ojos de los que recibieron el mensaje del tercer ángel. Al recapitular su experiencia desde la primera proclamación del segundo advenimiento hasta que pasó el momento esperado en 1844, descubrieron la explicación de su desilusión, y la esperanza y el gozo animaron nuevamente sus corazones. La luz del santuario iluminó el pasado, el presente y el futuro, y comprendieron que Dios los había conducido mediante su infalible providencia. Entonces, con nuevo ánimo y con fe más firme, se unieron para proclamar el mensaje del tercer ángel. Desde 1844, en cumplimiento de la profecía contenida en ese mensaje, la atención del mundo ha sido atraída al verdadero día de reposo, y un número creciente está volviendo a la observancia del día santo de Dios. HR 403.1