La Historia de la Redención

180/232

Retirada de los fieles

Después de un largo y severo conflicto los pocos fieles decidieron separarse completamente de la iglesia apóstata si ésta continuaba rehusando apartarse de la falsedad y la idolatría. Se dieron cuenta de que la separación era una necesidad imprescindible si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevieron a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar un ejemplo que podría poner en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de ellos. Para asegurar la paz y la unidad estaban dispuestos a hacer cualquier concesión que estuviera de acuerdo con la fidelidad a Dios; pero creían que ni siquiera la paz debiera ser conseguida al precio tan exorbitante del sacrificio de los principios. Si la unidad sólo se podía obtener mediante el abandono de la verdad y la justicia, entonces decidieron que hubiera diferencia, e incluso guerra. ¡Cuán bueno sería para la iglesia y el mundo si los principios que inspiraron a estas almas fieles revivieran en los corazones de los profesos hijos de Dios! HR 340.3

El apóstol Pablo declara que “todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, sufrirán persecución”. 2 Timoteo 3:12. ¿Por qué, entonces, parece que la persecución estuviera sumida en una somnolencia tan grande? La única razón de ello es que la iglesia se ha conformado a las normas del mundo, y por lo tanto no suscita oposición. La religión corriente en nuestros días no participa de la naturaleza pura y santa que caracterizaba la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Sólo por causa de la actitud de transigencia con el pecado, porque las grandes verdades de la Palabra de Dios se consideran con tanta indiferencia, porque hay tan poca piedad vital en la iglesia, el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo. Si hubiera un reavivamiento de la fe y el poder de la iglesia primitiva, el espíritu de persecución se reavivaría y sus fuegos volverían a encenderse. HR 341.1