Testimonios Selectos Tomo 4

68/102

Capítulo 52—La importancia del colportaje

La obra del colportaje, debidamente practicada, es obra misionera del más alto orden, y es un método tan bueno y de tanto éxito como cualquiera que se pueda emplear para presentar a la gente las verdades importantes para este tiempo. La importancia de la obra del ministerio es indudable; pero muchos que tienen hambre del pan de vida no han tenido oportunidad de oír una palabra de los predicadores delegados por Dios. Por esta razón es esencial que nuestras publicaciones reciban amplia circulación. Así el mensaje irá donde el predicador no puede ir, y la atención de muchos será atraída a los acontecimientos importantes relacionados con las escenas finales de la historia de este mundo. 4TS 354.1

Dios ha ordenado el colportaje como un medio de presentar a la gente la luz contenida en nuestros libros, y los colportores deben sentirse impresionados por la importancia de presentar al mundo tan pronto como sea posible los libros necesarios para su educación e ilustración espirituales. Esta es la misma obra que el Señor quiere que su pueblo haga en este tiempo. Todos los que se consagran a Dios para trabajar como colportores están ayudando a dar el último mensaje de amonestación al mundo. No podemos estimar demasiado altamente esta obra; porque si no fuese por los esfuerzos del colportor, muchos no oirían nunca la amonestación. 4TS 354.2

Es cierto que algunos que compran los libros los dejarán en los estantes o los pondrán sobre la mesa de la sala, y rara vez los mirarán. Sin embargo. Dios cuida de su verdad, y llegará el tiempo cuando estos libros serán buscados y leídos. Puede entrar la enfermedad o la desgracia en el hogar, y por medio de la verdad contenida en los libros. Dios manda a los corazones perturbados, paz, esperanza y descanso. Su amor les es revelado, y comprenden cuán precioso es el perdón de sus pecados. Así coopera el Señor con sus obreros abnegados. 4TS 354.3

Son muchos los que a causa del prejuicio no conocerían nunca la verdad a menos que les sea llevada a sus casas. El colportor puede encontrar estas almas y servirlas. Hay un ramo de trabajo de casa en casa que puede realizar con más éxito que los demás. Puede familiarizarse con la gente, y comprender sus verdaderas necesidades; puede orar con ella, y señalarle al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Así será abierto el camino para que el mensaje especial para este tiempo halle acceso a los corazones. 4TS 355.1

Una gran responsabilidad descansa sobre el colportor. El debe ir a su trabajo preparado para explicar las Escrituras. Si pone su confianza en el Señor mientras va de lugar en lugar, los ángeles de Dios estarán en derredor de él ayudándole a hablar las palabras que infundan luz, esperanza y valor a muchas almas. 4TS 355.2

Recuerde el colportor que tiene la oportunidad de sembrar junto a todas las aguas. Recuerde, mientras vende los libros que dan el conocimiento de la verdad, que está haciendo la obra de Dios, y que todo talento ha de ser empleado para gloria de su nombre. Dios estará con todo aquel que trata de conocer la verdad a fin de poderla presentar a otros claramente. Dios ha hablado con sencillez y claridad: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga.” 1 No debemos tardar en instruir a aquellos que lo necesitan, a fin de que sean traídos al conocimiento de la verdad tal como es en Jesús. 4TS 355.3

Las ovejas perdidas del redil de Dios están esparcidas por todos los lugares, y está descuidándose la obra que debe ser hecha por ellas. Por la luz que me ha sido dada, sé que debiera haber cien colportores donde hay uno actualmente. Debe estimularse a los colportores a emprender esta obra; no a vender libros de cuentos, sino a presentar al mundo los libros que contienen la verdad esencial para este tiempo. 4TS 355.4

Salgan los colportores con la Palabra del Señor, recordando que los que obedecen los mandamientos y enseñan a otros a obedecerlos serán recompensados viendo almas convertidas, y algunas almas verdaderamente convertidas traerán otras a Cristo. 4TS 356.1

Ha llegado el tiempo en que deben los colportores hacer una gran obra. El mundo está dormido y, como atalayas, ellos han de hacer repercutir la amonestación para despertar a los que duermen a fin de que conozcan su peligro. Las iglesias no conocen el tiempo de su visitación. Con frecuencia la mejor manera en que pueden aprender la verdad, es por medio de los esfuerzos del colportor. 4TS 356.2

Se me ha indicado que aun donde la gente oye el mensaje del predicador, el colportor debe realizar su obra en cooperación con el ministro; porque aunque el predicador presente fielmente el mensaje, la gente no lo puede retener todo. La página impresa es por lo tanto esencial, no sólo para despertarlos y hacerles comprender la importancia de la verdad para este tiempo, sino para arraigarlos y fundamentarlos en la verdad, y corroborarlos contra los errores engañosos. Los libros y periódicos son los medios dispuestos por el Señor para tener constantemente el mensaje para este tiempo delante de la gente. En cuanto a iluminar y confirmar a la gente en la verdad, las publicaciones harán una obra mayor que el solo ministerio de la palabra hablada. Los mensajeros silenciosos que son colocados en los hogares de la gente por la obra del colportor, fortalecerán la obra del evangelio de todas maneras, porque el Espíritu Santo impresionará la mente de los que leen los libros, como impresiona la mente de los que escuchan la predicación de la palabra. El mismo ministerio de los ángeles que acompaña a la obra del predicador, acompaña también a los libros que contienen la verdad. 4TS 356.3