Nuestra Elevada Vocacion

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¿Soportaréis el fuego del refinador? 2 de noviembre

Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesucristo fuere manifestado. 1 Pedro 1:7. NEV 314.1

El oro es probado en el fuego para purificarlo de la escoria; pero la fe que se purifica mediante las pruebas es más preciosa que el oro refinado. Consideremos entonces las pruebas en forma razonable. No pasemos por ellas murmurando y descontentos. No cometamos errores al querer librarnos de ellas. En el tiempo de prueba debemos aferrarnos a Dios y a sus promesas. NEV 314.2

Algunos me han preguntado: “¿No se desanima Ud. cuando experimenta pruebas?” Y yo les he contestado: “Si por desánimo Ud. quiere decir tristeza o abatimiento, sí me desanimo”. “¿No le ha hablado Ud. a nadie de sus sentimientos?” “No; hay un tiempo para el silencio, un tiempo para mantener la lengua como con una rienda, y yo estaba decidida a no pronunciar ninguna palabra de duda o de oscuridad, para no ensombrecer con la melancolía a aquellos con quienes me asociaba. Me he dicho a mí misma: Soportaré el fuego del Refinador; no seré consumida. Cuando hable, hablaré de luz; hablaré de fe y esperanza en Dios; hablaré de justicia, de bondad, de amor a Cristo mi Salvador; hablaré para dirigir las mentes de otros hacia el cielo y las cosas celestiales, hacia la obra que Cristo hace en el cielo por nosotros y hacia la obra que nosotros hacemos aquí en la tierra por él”.—The Review and Herald, 11 de febrero de 1890. NEV 314.3

El horno del Refinador tiene que quitar la escoria. Cuando el Refinador vea su imagen reflejada perfectamente en vosotros, os sacará del horno. No seréis dejados para ser consumidos, o para soportar la prueba ígnea más de lo que sea necesario para vuestra purificación. Pero para reflejar la imagen divina es necesario que vosotros os sometáis al proceso que el Refinador ha elegido para vosotros, para que seáis limpiados, purificados, y para que desaparezca toda mancha y arruga—ni un solo defecto debe quedar en vuestro carácter cristiano. Que el Señor os ayude ... a permitir que la voluntad y la obra de Dios se cumplan en vosotros. Entonces ... seréis una luz en vuestro hogar, un rayo de sol. ... ¡Mirad hacia arriba! Jesús vive, Jesús ama, Jesús se compadece, y él os recibirá con toda vuestra carga de cuidado y perplejidad si acudís a él y depositáis vuestra carga sobre él. El ha prometido que nunca dejará u olvidará a aquellos que colocan su confianza en él.—Carta 2, 1870, pp. 9, 10. NEV 314.4