Mensajes para los Jóvenes

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Capítulo 30—Fe viviente

Muchos de los que buscan sinceramente la santidad de corazón y la pureza de vida, parecen perplejos y desanimados. Están constantemente observándose y lamentando su falta de fe; y como no tienen fe, creen que no pueden reclamar la bendición de Dios. Estas personas confunden el sentimiento con la fe. Miran por encima de la sencillez de la verdadera fe y así acarrean gran oscuridad a su vida. Deberían apartar la mente de sí mismos, espaciarse en la misericordia y la bondad de Dios y hacer un recuento de sus promesas, y luego creer simplemente que él cumplirá su palabra. MJ 77.1

No hemos de confiar en nuestra fe, sino en las promesas de Dios. Cuando nos arrepentimos de nuestras pasadas transgresiones de su ley y resolvemos obedecer en lo futuro, deberíamos creer que Dios nos acepta por causa de Cristo y perdona nuestros pecados. MJ 77.2

Algunas veces sobrevendrán al ser humano la oscuridad y el desaliento, y amenazarán abrumarnos; pero no deberíamos desechar nuestra confianza. Debemos mantener la vista fija en Jesús, haya o no sentimientos. Deberíamos tratar de cumplir fielmente cada deber conocido, y descansar luego tranquilamente en las promesas de Dios. MJ 77.3