La Oración

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Las bendiciones de Dios como resultado de una fe humilde

Una estrecha relación con el cielo le dará el tono adecuado a su fidelidad y constituirá el fundamento de su éxito. Su sentimiento de dependencia debe conducirlo a la oración y su sentido del deber debe llamarlo al esfuerzo. La oración y el esfuerzo, el esfuerzo y la oración, deberán ser el negocio de su vida. Debe orar como si la eficiencia y la alabanza se debieran a Dios, y trabajar como si el deber fuera suyo propio. Si desea poder, puede tenerlo, puesto que está esperando que lo use. Tan solo crea en Dios, crea en su Palabra, actúe con fe y recibirá las bendiciones. Or 120.3

En este asunto, el genio, la lógica y la elocuencia no sirven de nada. Dios acepta y oye las oraciones de los que tienen un corazón humilde, confiado y contrito. Cuando Dios ayuda, todos los obstáculos desaparecen. Cuántos hombres de grandes habilidades naturales y mucha erudición han fallado al ser colocados en posiciones de responsabilidad, mientras que los que poseían habilidades espirituales más débiles, con un ambiente menos favorable, han tenido un éxito admirable. El secreto radica en que los primeros confiaban en sí mismos, mientras los últimos se habían unido con Aquel cuyo consejo es admirable y cuyas obras son poderosas para cumplir lo que desea.—Consejos sobre la Salud, 364, 365. Or 121.1

Las oraciones sencillas inspiradas por el Espíritu Santo ascenderán a través de la puerta abierta, de la que Cristo dijo que él abriría y que ningún hombre podría cerrar. Estas oraciones, mezcladas con el incienso de la perfección de Cristo, ascenderán como fragancia al Padre, y las respuestas llegarán.—Testimonies for the Church 6:467. Or 121.2