La Maravillosa Gracia de Dios

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Cómo crecer, 3 de octubre

Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pedro 3:18. MGD 284.1

Es privilegio de los jóvenes crecer en gracia espiritual y conocimiento, a medida que crecen en Cristo. Podemos llegar a conocer más y más de Jesús, escudriñando con interés las Escrituras, y andando por los caminos de la verdad y la justicia que en ella se revelan. Los que crecen continuamente en la gracia serán constantes en la fe, y avanzarán. MGD 284.2

Cada joven que se ha propuesto ser un discípulo de Jesucristo debería tener un ferviente deseo en su corazón de alcanzar la más elevada norma cristiana de ser obrero con Cristo. Si se propone como blanco figurar entre aquellos que serán presentados sin faltas ante el trono de Dios, avanzará continuamente. El único modo de permanecer firme es progresar diariamente en la vida divina. La fe aumentará si, cuando se halla en conflicto con dudas y obstáculos, los vence. La verdadera santificación es progresiva. Si crecéis en la gracia y el conocimiento de Jesucristo, aprovecharéis todo privilegio y oportunidad de obtener más conocimiento de la vida de Cristo MGD 284.3

La fe de Jesús aumentará a medida que os familiaricéis más con vuestro Redentor espaciándoos en su vida inmaculada y en su infinito amor. No podéis deshonrar más a Dios que profesando ser sus discípulos mientras os mantenéis distanciados de él, y no os alimentáis y nutrís por su Espíritu Santo. Cuando crezcáis en gracia, os gustará asistir a las reuniones religiosas, y daréis gustosamente testimonio del amor de Cristo delante de la congregación. Dios, por su gracia, puede hacer prudente al joven, y dar a los niños conocimiento y experiencia. Unos y otros pueden crecer diariamente en gracia.—Mensajes para los Jóvenes, 119, 120. MGD 284.4

Mientras tengamos la mirada fija en el Autor y Consumador de nuestra fe, estaremos seguros. Pero debemos colocar nuestros afectos en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Por medio de la fe debemos elevarnos cada vez más en la adquisición de las gracias de Cristo.—Ibid. 102. MGD 284.5