El Evangelismo

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Familiarizaos con la gente

Encontrad a la gente mientras ésta va y viene—Al dirigir los importantes intereses de las reuniones cerca de una gran ciudad, es esencial la cooperación de todos los obreros. Deben mantenerse en la misma atmósfera de las reuniones, trabando conocimiento con las personas mientras éstas van y vienen, mostrándoles la más completa cortesía, bondad y tierna consideración por sus almas. Deben estar listos para hablarles a tiempo y fuera de tiempo, acechando la ocasión de ganar almas. Ojalá que los obreros de Cristo muestren la mitad de la vigilancia que manifiesta Satanás, que está siempre sobre el rastro de los seres humanos, siempre muy vigilante, listo para armar alguna trampa o alguna treta para su destrucción.—Testimonies for the Church 6:46 (1900). Ev 118.2

La responsabilidad del evangelista para con los interesados—Es importante que todos los que se proponen trabajar en la causa de Dios aprendan las mejores maneras de proseguir con el esfuerzo... Se me ha mostrado que muchos esfuerzos que han sido hechos a gran costo para presentar la verdad, han carecido en gran medida de éxito, porque no se ha realizado precisamente la clase de trabajo que necesitaba ser hecho. Hemos tratado de presentar durante años ante nuestros hermanos la necesidad de trabajar en forma inteligente... Ev 118.3

Cuando los discursos se dan desde el púlpito, apenas ha comenzado la obra. Entonces el pastor debe, por un esfuerzo personal, si es posible, trabar relación con cada uno de sus oyentes. Si ellos tienen el interés suficiente para venir y escuchar lo que vosotros digáis, vosotros debéis responder con un interés decidido de vuestra parte para conocerlos personalmente... Ev 119.1

Satanás y sus agentes son más agudos que nuestros obreros. Aunque él está haciendo planes y elaborando maneras de trabajar, y armando sus trampas para atrapar a las almas desprevenidas, nuestros hermanos están tomando las cosas frecuentemente de una manera muy fácil, y Satanás los excede en táctica casi en todas las ocasiones. Ahora bien, si ellos quieren que el campo sea ocupado primeramente por Dios y los ángeles celestiales, deben consagrar todo su ser, el alma, el cuerpo y el espíritu, a la obra de Dios, y no pretender que han hecho la obra cuando no está hecha ni a medias... Ev 119.2

El discurso presentado desde el púlpito no debe ser largo, porque entonces no solamente cansa a la gente, sino que consume el tiempo y la fuerza del ministro, incapacitándolo para empeñarse en el trabajo personal que debe seguir. El debe ir de casa en casa y trabajar con las familias, llamándoles la atención a las verdades eternas de la Palabra de Dios.* Si efectúa este trabajo con la humildad de Cristo, seguramente tendrá a los ángeles de Dios para colaborar con sus esfuerzos. Pero nos falta del todo la fe, y somos demasiado estrechos en nuestras ideas y en nuestros planes.—Manuscrito 14, 1887. Ev 119.3

Se familiarizará con los padres y los niños de su congregación, y les hablará palabras bondadosas y fervientes.—The Review and Herald 21 de enero de 1902. Ev 119.4

Entrad en contacto con las familias—Acercaos a la gente; entrad en contacto con las familias cuandoquiera que podáis hacerlo; no esperéis que la gente vaya en busca del pastor. Llevad con vosotros la confianza y la certidumbre de la fe que dan evidencia de que no confiáis en cuentos inútiles sino en un claro “así dice Jehová”.—Carta 8, 1895. Ev 119.5

Relaciones entabladas en reuniones públicas—Cuando Cristo estaba enseñando en la tierra, vigilaba el rostro de sus oyentes, y el brillo de los ojos, la expresión animada le decían en un momento cuándo alguien asentía a la verdad. De la misma forma los maestros de la gente en nuestros días deben estudiar el rostro de sus oyentes. Ev 119.6

Cuando ven a una persona en el auditorio que parece interesada, deben convertir este hecho en una razón para conocer a la persona antes que deje el lugar de reunión, y si es posible, deben asegurarse del lugar donde vive y visitarla. Es esta clase de trabajo personal el que ayuda a hacer un obrero perfecto. Lo habilita a probar su obra, a dar plena prueba de su ministerio. Es ésta también la manera en que con más éxito puede alcanzarse a la gente; puesto que éste es el mejor medio para atraer su atención.—Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 147, 148 (1886). Ev 120.1

Ganemos la confianza visitando los hogares—Existen muchas familias que nunca serán alcanzadas por la verdad de la Palabra de Dios a menos que los mayordomos de la múltiple gracia de Cristo entren en sus hogares, y por medio de un ministerio fervoroso, santificado por el apoyo del Espíritu Santo, quebranten las barreras y entren en los corazones de la gente. Cuando las personas ven que estos obreros son mensajeros de gracia, ministros de gracia, se preparan para escuchar las palabras habladas por ellos. Pero los corazones de aquellos que hacen esta obra deben palpitar al unísono con el corazón de Cristo. Deben estar plenamente consagrados al servicio de Dios, listos para hacer lo que él manda, para ir a cualquier parte donde su providencia los dirija, y hablar las palabras que él les dé. Y si ellos son lo que Dios desea que sean, si están imbuidos de su Santo Espíritu, cooperan con los agentes celestiales y son en realidad “colaboradores juntamente con Dios”.—Carta 95, 1896. Ev 120.2