El Evangelismo

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Reuniones de investigación y preguntas

Congréguese a los interesados después de las reuniones—Hay que dar a conocer y explicar la verdad para este tiempo. Toda clase de personas, pudientes y humildes, acuden a estas reuniones y debemos trabajar por todas ellas. Una vez que se ha dado el mensaje de advertencia, congréguese después de las reuniones a los que se muestren especialmente interesados, y trabájese con ellos para obtener su conversión. Esto es obra misionera en su expresión más elevada.—Carta 86, 1900. Ev 115.1

Enseñad cómo llegar a ser cristianos—Quisiera que entendáis nítidamente este punto: que a las almas se les impide obedecer la verdad por una confusión de ideas, y también porque no saben cómo entregar su voluntad y su mente a Jesús. Necesitan instrucción especial en cuanto a cómo llegar a ser cristianos. La obra hecha por Cristo en el mundo no se compone de grandes hechos y conquistas maravillosas. Estas cosas vendrán cuando se necesiten. Pero la obra de mayor éxito es aquella que mantiene al yo tan lejos de la vista como sea posible. Es la obra de dar línea sobre línea, precepto sobre precepto, aquí un poco y allá otro poco; acercándose al corazón humano con simpatía. Este es el servicio que se hace a Cristo y que será reconocido en el día final.—Carta 48, 1886. Ev 115.2

Relacionaos estrechamente con la gente después de la conferencia—Existe el peligro de pasar demasiado rápidamente de un punto a otro. Dad lecciones cortas y frecuentes... Después de haber abierto a la gente las preciosas minas de la verdad, hay todavía una gran obra que ha de ser hecha en favor de aquellos que se han interesado en los temas presentados. Ev 115.3

Después de un corto discurso, cambiad el orden de los ejercicios, y dad oportunidad a todos los que lo deseen, para participar de una entrevista, o clase bíblica, donde puedan hacer preguntas sobre los temas que los preocupan. Hallaréis grande éxito en relacionaros estrechamente con la gente en estas lecciones bíblicas. Los obreros que trabajan en relación con los ministros deben hacer esfuerzos especiales con paciencia y bondad para guiar a los que tienen preguntas a una comprensión de la verdad. Ev 115.4

Si no tenéis más que uno solo a quien instruir, éste, completamente convencido, comunicará la luz a los demás. Estas verdades decisivas son de tan grande importancia que pueden ser presentadas en forma repetida e impresionadas en la mente de los oyentes.—Special Testimonies, Series A 7:7 (1874). Ev 115.5

Una oportunidad para hacer preguntas—Cuandoquiera que sea posible, todo discurso importante debe ser seguido de un estudio bíblico. Aquí pueden aplicarse los puntos que han sido presentados, pueden hacerse preguntas e inculcarse ideas correctas. Debe dedicarse más tiempo a educar pacientemente a la gente, dándole oportunidad de expresarse. Lo que los hombres necesitan es instrucción, línea sobre línea, precepto sobre precepto. Ev 116.1

Deben realizarse también reuniones especiales en favor de aquellos que se interesan en las verdades presentadas y que necesitan instrucción. Debe invitarse a las reuniones a esta gente, y todos, tanto los creyentes como los no creyentes, deben tener la oportunidad de hacer preguntas sobre puntos que no se comprendan plenamente. Dad a todos la oportunidad de hablar de sus perplejidades, porque las tendrán. En todos los sermones, y en todos los estudios bíblicos, haced que la gente vea que sobre todo punto se da un claro “Así dice el Señor”, para sostener la fe y las doctrinas que defendemos. Ev 116.2

Este era el método de enseñanza de Cristo. Cuando él hablaba a la gente, sus oyentes hacían preguntas con respecto a lo que él quería decir. A los que humildemente buscaban la luz, él siempre estaba listo para explicarles sus palabras. Pero Cristo no animaba la crítica ni las sutilezas, ni debemos hacerlo nosotros. Cuando los hombres tratan de provocar una discusión sobre puntos de doctrina controvertidos, decidles que la reunión no se ha convocado para ese propósito. Ev 116.3

Cuando contestáis una pregunta, estad seguros de que los oyentes ven y reconocen que ha sido contestada. No permitáis que una pregunta se escape, diciéndoles que la hagan de nuevo. Avanzad paso a paso, y sabed cuánto habéis ganado. Ev 116.4

En tales reuniones, los que comprenden el mensaje pueden hacer preguntas que arrojen luz sobre puntos determinados de la verdad. Pero algunos pueden no tener sabiduría para hacer esto. Cuando alguien formula preguntas que sirven solamente para confundir la mente y sembrar las semillas de la duda, debe aconsejársele que se abstenga de preguntar de esa manera. Debemos aprender cuándo hablar y cuándo guardar silencio, aprender a sembrar la simiente de la fe, a impartir luz y no tinieblas.—Testimonies for the Church 6:68, 69 (1900). Ev 116.5

Conducid a la gente por medio de preguntas—Después de un corto discurso, manteneos descansados, para que podáis dar un estudio bíblico sobre los puntos presentados conduciendo a la gente por medio de preguntas. Id directamente a los corazones de vuestros oyentes, instándolos a presentaros sus dificultades, para que podáis explicarles los versículos que ellos no comprenden.—Carta 8, 1895. Ev 116.6

Un punto que debe cuidarse muy bien—Cuandoquiera que el Señor tiene una obra especial que debe realizarse entre su pueblo, cuando él quiere estimular sus mentes para que contemplen verdades vitales, Satanás trabaja para apartar la mente introduciendo cuestiones menores que causan diferencias, a fin de crear dificultad concerniente a doctrinas que no son esenciales para la comprensión del punto bajo análisis, y en esta forma produce desunión y distrae la atención del punto esencial. Cuando esto ocurre, el Señor trabaja impresionando los corazones con lo que es necesario para la salvación personal. Por eso, cuando Satanás logra apartar la mente para fijarla en asuntos sin importancia, y cuando consigue que la gente se divida en puntos de importancia secundaria, de manera que sus corazones se endurezcan contra la luz y la verdad, se complace con su triunfo maligno.—The Review and Herald, 18 de octubre de 1892. Ev 117.1

Despertar el espíritu combativo significa extinguir la convicción—Satanás está constantemente trabajando para distraer la mente con las cosas terrenales, para que la verdad pierda su fuerza sobre el corazón; y entonces no haya progreso hacia una luz y conocimiento mayores. A menos que los seguidores de Cristo sean estimulados constantemente a practicar la verdad, no serán santificados mediante ella. Dudas, especulaciones y asuntos sin importancia ocuparán la mente y se convertirán en temas de conversación, y a éstos seguirán vanas especulaciones acerca de ciertas palabras, y la presentación de distintas opiniones acerca de puntos que no son vitales ni esenciales... Ev 117.2

El obrero que trabaja para Dios debe ser bastante sabio para comprender cuáles son los propósitos del enemigo, y rehusar ser apartado de su objetivo. La conversión de sus oyentes debería ser la preocupación que lo anime en su tarea, y debe mantenerse fuera de toda controversia y limitarse a predicar la Palabra de Dios... Ev 117.3

La obra especial y engañosa de Satanás ha tenido por propósito provocar controversia, para que hubiera luchas acerca de palabras que no aprovechan. El bien sabe que esto ocupará la mente y el tiempo. Despierta un espíritu combativo y mata el espíritu de convicción, en la mente de muchas personas, conduciéndolas a diversidad de opiniones, acusaciones y prejuicios que cierran la puerta de la verdad.—The Review and Herald, 11 de septiembre de 1888. Ev 117.4

Orando con aquellos que están convencidos—Tengan los ministros y evangelistas más reuniones de ferviente oración con aquellos que están convencidos de la verdad. Recordad que Cristo está siempre con vosotros. El Señor tiene listas las más preciosas manifestaciones de su gracia, para fortalecer y animar al obrero sincero y humilde.—Manuscrito 78, 1900. Ev 117.5

Ayudad a los que están en perplejidad—Muchos de los que vienen a la reunión están cansados y se sienten pesadamente cargados de pecado. No se sienten seguros en su fe religiosa. Debe dárseles oportunidad, a aquellos que están atribulados y necesitan descanso del espíritu, a encontrar ayuda. Después de un discurso, aquellos que desean seguir a Cristo deben ser invitados a manifestar su anhelo. Invitad a todos los que no están satisfechos en su preparación para la venida de Cristo, y a todos los que se sienten agobiados y pesadamente cargados, a reunirse aparte. Conversen los que son espirituales con estas almas. Orad con ellos y por ellos. Conságrese mucho tiempo a la oración y al profundo escudriñamiento de la Palabra. Obtengan todos los verdaderos hechos de la fe en sus propias almas, por medio de la creencia de que el Espíritu Santo será impartido a ellos porque tienen en verdad hambre y sed de justicia. Enseñadles cómo entregarse a Dios, cómo creer, cómo reclamar las promesas. Sea el profundo amor de Dios expresado en palabras de ánimo, en palabras de intercesión.—Testimonies for the Church 6:65 (1900). Ev 118.1