El Evangelismo

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Los extranjeros que moran entre nosotros

Hay que alcanzar a los de diferentes nacionalidades, clases y credos—Cristo no admitía distinción alguna de nacionalidad, jerarquía social, ni credo. Los escribas y fariseos deseaban hacer de los dones del cielo un beneficio local y nacional, y excluir de Dios al resto de la familia humana. Pero Cristo vino para derribar toda valla divisoria. Vino para manifestar que su don de misericordia y amor es tan ilimitado como el aire, la luz o las lluvias, que refrigeran la tierra.—El Ministerio de Curación, 15, 16 (1905). Ev 414.1

Extranjeros en tierra extraña—En las plazoletas y callejuelas de las grandes ciudades, en los solitarios caminos de la campaña, hay familias e individuos—quizá extranjeros en tierra extraña—, que no pertenecen a ninguna iglesia, y que, en su soledad, llegan a sentir que Dios se ha olvidado de ellos. No saben lo que deben hacer para salvarse. Muchos están sumidos en el pecado. Muchos están angustiados. Están oprimidos por el sufrimiento, la necesidad, la incredulidad y el desaliento. Se hallan afligidos por enfermedades de toda clase, tanto del cuerpo como del alma. Anhelan hallar solaz para sus penas, y Satanás los tienta a buscarlo en la concupiscencia y placeres que conducen a la ruina y a la muerte. Les ofrece las manzanas de Sodoma, que se tornarán ceniza en sus labios. Están gastando su dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 216, 217 (1900). Ev 414.2

El propósito de Dios para los extranjeros que viven en nuestro país—Mientras se están llevando a cabo los planes trazados para amonestar a los habitantes de diferentes naciones en países distantes, hay que hacer mucho en beneficio de los extranjeros que han venido a las playas de nuestro propio país. Las almas que viven en China no son más preciosas que las almas que moran a la sombra de nuestras puertas. El pueblo de Dios debe trabajar fielmente en países distantes, a medida que su providencia abra el camino; y también debe cumplir su deber hacia los extranjeros de diversas nacionalidades que viven en las ciudades, los pueblos y los campos cercanos. Ev 414.3

Está bien que los que ocupan cargos de responsabilidad planeen ahora sabiamente la forma de proclamar el mensaje del tercer ángel a los cientos de miles de extranjeros que viven en los Estados Unidos. Dios desea que sus siervos cumplan cabalmente su deber hacia los millones de personas que habitan en las ciudades y que no han sido amonestadas, y especialmente hacia los que han venido a estas ciudades de nuestro país procedentes de otras naciones. Muchos de estos extranjeros están aquí por la providencia de Dios, a fin de que tengan oportunidad de escuchar la verdad para este tiempo. Ev 415.1

La causa de Dios en otros países recibiría mucho beneficio si nos esforzáramos fielmente en bien de los extranjeros que viven en las ciudades de nuestro país. Entre esos hombres y mujeres hay algunos que, después de aceptar la verdad, pronto podrían capacitarse para trabajar por su propio pueblo en este país y en otros países. Muchos podrían regresar a los lugares de donde vinieron con la esperanza de ganar a sus amigos para la verdad. Podrían buscar a sus parientes y amigos para compartir con ellos el mensaje del tercer ángel.—The Review and Herald, 29 de octubre de 1914. Ev 415.2

Un medio para extender la obra a otras naciones—A Dios le agradaría que su pueblo hiciera más de lo que ha hecho en lo pasado en la presentación de la verdad para este tiempo a los extranjeros que viven en los Estados Unidos... Como he testificado durante años, si captáramos con mayor rapidez las oportunidades que Dios nos provee, debiéramos ser capaces de ver en esa proliferación de oportunidades para alcanzar a muchos extranjeros en este país, un medio designado divinamente para extender rápidamente el mensaje del tercer ángel a todas las naciones de la tierra. Dios en su providencia ha traído a hombres y mujeres a nuestras mismas puertas, y los ha arrojado, por así decirlo, en nuestros brazos, a fin de que aprendan la verdad y se califiquen para llevar a cabo una obra que nosotros no podríamos hacer para llevar la luz a los que hablan otros idiomas. Ev 415.3

Hay una gran obra delante de nosotros. Hay que amonestar al mundo. Hay que traducir la verdad en muchos idiomas para que todas las naciones disfruten de su influencia pura y vivificadora. Esta obra exige el ejercicio de todos los talentos que Dios nos ha confiado: la pluma, la prensa, la voz, el bolsillo y los afectos santificados del alma. Cristo nos ha hecho embajadores para que demos a conocer su salvación a los hijos de los hombres; y si estamos vestidos con la justicia de Cristo y llenos con el gozo de su Espíritu que mora en el interior, no podremos guardar silencio.—The Review and Herald, 29 de octubre de 1914. Ev 415.4

A la sombra de nuestras puertas—El mensaje debe predicarse a los miles de extranjeros que viven en las ciudades de nuestro país... Ev 416.1

¿Quién siente una profunda preocupación por ver que el mensaje se proclame en el Gran Nueva York y en las muchas otras ciudades donde todavía no se trabaja? No todos los recursos que se reúnen han de enviarse de los Estados Unidos a otros países distantes, mientras en este país existen tales oportunidades providenciales de presentar la verdad a millones que nunca han oído hablar de ella. Entre esos millones hay representantes de muchas naciones, muchos de los cuales están preparados para recibir el mensaje. Todavía hay mucho que hacer a la sombra misma de nuestras puertas, en las ciudades de California, en Nueva York, y en muchos otros estados... Ev 416.2

Despertad, despertad, mis hermanos y hermanas, y entrad en los campos de los Estados Unidos donde no se ha trabajado hasta ahora. Después de haber dado algo para los campos extranjeros no penséis que con ello ya habéis cumplido con vuestro deber. Hay una obra que debe hacerse en los campos extranjeros, pero también hay una obra que ha de realizarse en los Estados Unidos y que es igualmente importante que la otra. En las ciudades de este país vive gente de casi todos los idiomas. Esta necesita la luz que Dios ha dado a su iglesia.—Testimonies for the Church 8:34-36 (1904). Ev 416.3

Nos alegramos porque los esfuerzos realizados por los pioneros que trabajaron en favor de los extranjeros que viven en los Estados Unidos y el Canadá han producido una abundante cosecha de almas.—The Review and Herald, 29 de octubre de 1914. Ev 416.4

Bases en las ciudades para la obra por los extranjeros—Fuimos a ver la nueva Misión Sueca establecida recientemente en la calle Oak [en Chicago]. Ahí nos mostraron un edificio que nuestros hermanos suecos, bajo la dirección del pastor—-, compraron hace poco para establecer allí las oficinas de su obra en Chicago. El edificio tiene una buena apariencia. En el subsuelo tienen un restaurante vegetariano bien equipado. En el primer piso hay un salón de reuniones agradable, y con capacidad para unas ciento cincuenta personas sentadas confortablemente, y los dos pisos superiores se alquilan a inquilinos. Ciertamente me alegré al ver este progreso en la obra en favor de los suecos en Chicago. Ev 416.5

Hay una gran obra que debe hacerse en favor de gente de todas las nacionalidades que mora en las grandes ciudades de los Estados Unidos. Y los lugares de reunión como éste pueden ser de mucha ayuda en los esfuerzos por captar la atención de la gente y para la preparación de obreros. En cada gran ciudad de Estados Unidos hay gente de diferentes nacionalidades que debe escuchar el mensaje para este tiempo. Anhelo ver evidencias de que se está prestando atención a las fases de la obra que el Señor ha designado. En muchos lugares hay que hacer una obra similar a la que se está haciendo en Chicago en favor de los suecos.—The Review and Herald, 9 de febrero de 1905. Ev 416.6

Hay que emplear métodos cuidadosos—Hay una persona que ha estado trabajando en—-... y nosotros trabajamos con él, y procuramos con toda diligencia ayudarle a encargarse de la obra, no como un combatiente que lucha y discute, como era su hábito y como solía alejar a la gente de la verdad antes que atraerla hacia ella. Vio que hablábamos la verdad, pero sin producir una tormenta y sin dejar caer sobre la gente una granizada de acusaciones... Ev 417.1

Este hermano dijo que había recibido mucha luz y que trabajaría en forma completamente distinta de como lo había hecho hasta entonces. Los—-son gente excitable. Se exaltan repentinamente, y exclaman con gran excitación: “¿Es esto así? ¿Qué hará Ud.? ¿Observará el sábado? ¡Diga sí o no!” Son cortantes como una navaja, y cortan las orejas de las personas... y ahí termina todo, en lo que concierne a la tarea de convertirlas. Ev 417.2

Tenemos que trabajar con esos hombres que son realmente inteligentes, tal como trabajamos por ellos uno por uno en los comienzos de la obra adventista; debemos librar a esas almas preciosas de sus maneras de obrar no santificadas; debemos hablarles de Jesús y de su gran amor, de su humildad, mansedumbre y abnegación. Si es posible llevemos estas piedras ásperas al taller de Dios donde serán cortadas a escuadra, y donde se quitarán todos sus bordes ásperos, y donde serán pulidas por la mano divina hasta que lleguen a ser piedras preciosas para el templo de Dios y sean piedras vivas que emitan luz. Así podrán crecer hasta convertirse en un templo santo para Dios.—Carta 44, 1886. Ev 417.3

Publicaciones en todos los idiomas—Dad a todas las naciones el mensaje de amonestación: en esto consiste el objetivo de nuestros esfuerzos... De ciudad en ciudad y de país en país hay que llevar las publicaciones que contienen la promesa de la pronta venida del Salvador. Estas publicaciones deben traducirse a todos los idiomas, porque el mensaje ha de proclamarse a todo el mundo.—The Review and Herald, 9 de febrero de 1905. Ev 417.4