El Colportor Evangélico

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Resultados de los hábitos financieros descuidados

Algunos colportores han manejado sus negocios de una manera tan floja que constantemente han estado minando los fondos necesarios para llevar adelante la obra. Han vendido libros, y han dado la impresión de que estaban trabajando en pro de la causa; pero en lugar de traer los medios tan necesarios para el progreso de la obra, han sacado mucho dinero de la tesorería. Se han apropiado de los medios que han llegado a sus manos, y que no les pertenecían, para hacer frente a sus propios gastos, los de su familia, o para favorecer sus relaciones familiares. CE 98.3

Adueñándose, para su propio uso, de lo que pertenece a la obra de Dios, los colportores caen en dificultades, separan sus vidas de Dios, y crean un sentimiento de incertidumbre y una falta de confianza en quienes trabajan con ellos en el campo. Al mismo tiempo les hacen una injusticia a sus colaboradores. Hombres que hacen lo mejor que les es posible pueden ser considerados con suspicacia, y así se los hace sufrir como consecuencia de la conducta de algunas personas indignas de confianza. CE 98.4

El resultado es que la causa de Dios experimenta perplejidades y dificultades, y se echa un gran peso sobre los que han sido designados para llevar tremendas responsabilidades. Si se permite que continúe esta manera floja de atender los asuntos comerciales, no solamente se permitirá un drenaje de medios de la tesorería, sino que también se cortarán los fondos que provienen de los hermanos. Esto destruirá su confianza en quienes están encabezando la obra y tienen a su cargo el manejo de los fondos, e inducirá a muchos a cesar en sus donaciones y ofrendas. CE 99.1

La conducta de estos obreros descuidados ha impuesto a los hombres que están actuando como dirigentes una carga que les oprime el corazón. Están perplejos por saber cómo preservar a la causa de Dios de toda especie de robo, y al mismo tiempo salvar las vidas de quienes albergan esas ideas torcidas acerca de la verdadera honestidad. CE 99.2

La práctica de pedir prestado dinero para aliviar alguna necesidad apremiante, sin hacer cálculos para cancelar la deuda, por común que sea, es desmoralizadora. El Señor quiere que quienes creen en la verdad se conviertan de estas prácticas engañosas. Deberían preferir sufrir necesidad antes que cometer actos deshonestos... Si los que ven la verdad no cambian el carácter en consonancia con la influencia santificadora de ésta, serán un sabor de muerte para muerte. Representarán mal la verdad, traerán reproche sobre ella y deshonrarán a Cristo, quien es la verdad. CE 99.3

El asunto que debe ser considerado es el siguiente: ¿Por qué medios puede hacerse progresar la obra e impedir que los colportores creen dificultad a la causa, y así arrojen una carga sobre las casas editoras debido a su manejo descuidado y egoísta de los asuntos comerciales? Esta pregunta es de gran importancia.—Manuscrito 168, 1898. CE 99.4