El Colportor Evangélico

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Veraces, honestos y fieles

La obra del colportaje no ha de ser conducida de una manera floja, descuidada. Los que se ocupan en una obra que exige el manejo de dinero, deben llevar una estricta cuenta de cada centavo recibido y pagado. La educación que así se obtiene en la exactitud los capacitará para una utilidad mayor. CE 97.2

Si un colportor continúa pidiendo libros y no envía informes de su trabajo, ni hace declaración alguna con respecto a su recepción y gasto del dinero que maneja, los que están a cargo de la obra deberían, de una manera bondadosa y amigable, tratar de cerciorarse de cuál es la verdadera situación. El proporcionar libros libremente a un agente hasta que se halle desesperadamente envuelto en deudas es hacer una injusticia, tanto al colportor como a quienes lo emplean. Un procedimiento de trabajo tan flojo y descuidado acarrea desánimo. CE 97.3

El obrero que vea que no es capaz de tener éxito en la obra del colportaje debe ir a las personas correspondientes y decirles que no puede continuar en ese ramo de la obra. CE 98.1

Todo colportor debe ser veraz, honesto y fiel. ¡Cuántas personas podrían ser salvadas de la tentación, y cuánto dolor podría evitarse, si todos nuestros obreros fueran educados a ser tan fieles a los principios como el acero!—Manuscrito 20, 1904. CE 98.2