Elena G. de White en Europa

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De compras en Grimsby

Elena G. de White no se limitaba a ayudar en las sesiones del concilio. También tenía a su cargo la predicación en las reuniones públicas que se celebraban de noche. Pero, a veces, se alejaba de la agobiadora rutina. Cierto día, acompañada por Sara, y siempre alerta para descubrir alguna oferta conveniente, descubrió una tapicería que estaba liquidando sus existencias en Grimsby. Los precios eran baratos—“demasiado baratos para seguir guardando el dinero en la cartera”—observó Sara. Elena G. de White le escribió a María enviándole algunas muestras y preguntándole si debía comprar más telas. EGWE 253.3

“El algodón rosado y la lana cuestan un chelín inglés. Las telas color petróleo—puedo conseguir retazos como éste, a treinta centavos las dos yardas... Las estampadas cuestan ocho centavos la yarda, un buen percal asargado como el de la muestra. ¿Debo comprar alguna para Ella o para cualquier otra cosa? En los grandes hoteles he visto cortinas blancas con adornos de esta tela en los bordes”.—Carta 23a, 1886. EGWE 253.4

Pero su mayor preocupación la constituía el desafío de evangelizar Europa, y la necesidad de ayudar a cada obrero a alcanzar la elevada norma que Dios le ponía por delante. La exhortación final de uno de sus sermones ejemplifica el constante poder espiritual de su obra: EGWE 254.1

“‘Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo’. ¿Deseamos recibir esta bendición? Yo sí, y creo que vosotros también. Dios os ayude para que podáis pelear las batallas de esta vida y obtener cada día una victoria; y que al fin estéis entre la multitud que arrojará sus coronas a los pies de Jesús y tocará las arpas doradas, llenando todo el cielo con la música más sublime. Deseo que améis a mi Jesús... No rechacéis a mi Salvador, porque él ha pagado un precio infinito por vosotros. Veo en Jesús incomparables encantos, y deseo que vosotros también los veáis. Que Dios bendiga esta congregación, es mi oración”.—Manuscrito 84, 1886. EGWE 254.2

El lunes 11 de octubre, Elena G. de White partió de Grimsby hacia Londres, donde pasó la noche, para proseguir luego a Dover. Esperaban abordar de inmediato el barco que los llevaría a Francia, pero cuando alcanzaron el muelle, las olas parecían “altas como una montaña”. EGWE 254.3

A la Sra. de Ings, que viajaba como acompañante de Elena G. de White, se le había volado el sombrero. Mientras corría tratando de atraparlo, con la ayuda de un niñito, los otros miembros del grupo decidieron pasar la noche en tierra, antes que arriesgarse a enfrentar otra violenta etapa de mareos provocados por el balanceo del barco, mientras cruzaban el tormentoso canal. EGWE 254.4

Al día siguiente, realizaron el cruce con el mínimo de inconvenientes, pero Elena G. de White observó que las olas todavía seguían “considerablemente agitadas”. EGWE 254.5