A Fin de Conocerle

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Sirvamos al señor de todo corazón, 23 de noviembre

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Colosenses 3:23, 24. AFC 331.3

El Señor pide la fortaleza física, y podéis manifestar vuestro amor por él empleando correctamente vuestra fuerza física, haciendo la obra que debe hacerse. Dios no hace acepción de personas... AFC 331.4

Hay ciencia en el trabajo más humilde, y si todos lo consideran así, verán la nobleza del trabajo. El corazón y el alma deben aplicarse al trabajo de cualquier clase, y entonces habrá gozo y eficiencia. En las ocupaciones agrícolas o mecánicas, los hombres pueden manifestar ante Dios que aprecian su don en forma de fuerza física tanto como de facultades mentales. Empléese la habilidad adquirida en inventar nuevos métodos para realizar el trabajo. Esto es lo que quiere el Señor. Cualquier trabajo que debe hacerse es honroso... La fidelidad en el cumplimiento de cualquier deber ennoblecer el trabajo y manifiesta un carácter que Dios puede aprobar. AFC 331.5

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Marcos 12:30. Dios quiere el amor que se manifiesta mediante un servicio hecho de todo corazón, en el servicio del alma y en el servicio de las facultades físicas. No debemos sentirnos empequeñecidos por ningún trabajo realizado para Dios... AFC 332.1

El deber de cada obrero no consiste solamente en poner su fuerza en lo que hace, sino además su mente y su pensamiento... Podéis estereotiparos en una conducta equivocada por carecer de decisión para reformaros, o bien podéis cultivar vuestras facultades para prestar el mejor de los servicios, y así ser buscados por todos y en todas partes. Así os apreciarán por lo que valéis. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”. Eclesiastés 9:10. “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”. Romanos 12:11.—Manuscrito 8, 1894. AFC 332.2