Hijos e Hijas de Dios

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Obediente y respetuoso, 3 de mayo

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. Hebreos 5:8. HHD 132.1

Si estáis tratando de reflejar la vida y el carácter de Cristo, seréis leales y obedientes a vuestros padres. Les manifestaréis vuestro amor por vuestra obediencia voluntaria.—The Youth’s Instructor, 30 de agosto de 1894. HHD 132.2

Nadie puede ser verdaderamente bueno y grande si no ha aprendido a someter su voluntad, primero a sus padres, después a Dios, y a obedecer con presteza. Los que aprendan a obedecer serán los únicos que estarán en condiciones de mandar. HHD 132.3

Al aprender las lecciones de la obediencia, los niños no sólo están honrando a sus padres y alivianándoles sus cargas, sino que están complaciendo a Uno que es mayor en autoridad. “Honra a tu padre y a tu madre”, es un mandamiento positivo. Los niños que tratan a sus padres irrespetuosamente, y pasan por alto sus deseos, no sólo los deshonran, sino que quebrantan la ley de Dios. Cuanto más pronto se haga la decisión de someterse a la voluntad de los padres, y cuanto más completa sea esta sumisión, menos dificultad habrá para someterse a los requerimientos de Dios. Nadie puede esperar recibir el amor y las bendiciones de Dios si no aprende a obedecer los mandamientos y a mantenerse firme frente a la tentación.—The Youth’s Instructor, 24 de septiembre de 1884. HHD 132.4

El ojo infinito puede escudriñar el corazón, y leer cada defecto de carácter. No estima a los jóvenes por su aspecto externo, sino por la bondad que poseen en el corazón, que únicamente puede ser obtenida por la vigilancia y la oración. Los sigue en los hogares, y nota su comportamiento con sus padres y en el círculo familiar. Si son respetuosos, amables, afectuosos y verdaderamente corteses,... sus caracteres serán anotados como valiosos en los libros del cielo.—The Youth’s Instructor, 1 de septiembre de 1873. HHD 132.5