Hijos e Hijas de Dios

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Un entendimiento renovado, 8 de abril

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2. HHD 107.1

¿Quieren los hombres y las mujeres verificar cómo considera Dios a las criaturas que él ha hecho? El formó la mente del hombre. No podemos concebir un pensamiento noble que no proceda de él. Conoce todas las actividades misteriosas de la mente humana; pues, ¿no la hizo él? Dios ve que el pecado ha rebajado y degradado al hombre, pero lo considera con piedad y compasión; porque ve que Satanás lo tiene en su poder.—General Conference Bulletin, 33, 34 (13 de febrero de 1899). HHD 107.2

Toda verdadera reforma comienza con la purificación del alma. Es gracias al lavacro de la regeneración y a la renovación de la mente por medio del poder del Espíritu Santo, como se opera un cambio en la vida.—Manuscrito 95, 1903. HHD 107.3

Al contemplar a Cristo, nos transformamos. Si la mente se espacia en forma constante en las cosas temporales, éstas llegan a absorberlo todo y afectan al carácter, de modo que la gloria de Dios se pierde de vista y se olvida. Las oportunidades que están al alcance de ellos para llegar a ser versados en las cosas celestiales, se pasan por alto. Muere la vida espiritual. El Señor dice que tales obreros: “Son dados a ídolos; dejadlos”... HHD 107.4

Depended plenamente de Dios. Si obráis de otro modo, conviene que os detengáis. Deteneos donde estáis, y cambiad el orden de las cosas... Clamad a Dios con sinceridad, con hambre en el alma. Luchad con los instrumentos celestiales hasta que obtengáis la victoria. Poned todo vuestro ser en las manos del Señor, alma, cuerpo y espíritu, y resolved convertiros en su instrumento amante y consagrado, impulsado por su voluntad, dominado por su mente, saturado de su Espíritu... Entonces veréis claramente las cosas celestiales.—Manuscrito 24, 1891. HHD 107.5