Hijos e Hijas de Dios

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Somos testigos de Dios, 24 de septiembre

Vosotros sois mis testigos, dice Jehová. Isaías 43:10. HHD 276.1

“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová”. Gracias a Dios que es nuestro privilegio el ser llamados testigos de Dios. De manera que, si somos testigos, debemos hablar en nombre de Cristo, y exaltarlo ante nuestras relaciones. Cuando vemos que el ardor y el celo religioso de cualquiera de nuestros compañeros se enfría, debemos ayudarlo y animarlo, orar con él y en su favor, para que pueda ser un verdadero testigo de Dios... HHD 276.2

Debéis ser el instrumento por medio del cual Dios hable al alma. Se os recordarán cosas preciosas, y con el corazón rebosante del amor de Jesús, hablaréis palabras de vital interés e importancia. Vuestra sencillez y vuestra sinceridad constituirán vuestra mayor elocuencia, y en los libros del cielo se registrarán vuestras palabras como oportunas, semejantes a manzanas de oro con figuras de plata. Dios las transformará en una corriente de influencia celestial, despertará convicciones y deseos, y Jesús añadirá su intercesión a sus oraciones, y pedirá para el pecador el don del Espíritu Santo, y lo derramará sobre su alma. Y delante de los ángeles de Dios habrá gozo por un pecador que se arrepiente.—The Youth’s Instructor, 4 de mayo de 1893. HHD 276.3

La obra más importante, el asunto supremo, el que debiera atraer y ocupar las energías del alma, es la obra de salvar las almas por las cuales Cristo murió. Haced de esto la obra principal, la más importante de vuestra vida. Convertidla en la labor especial de la existencia. Cooperad con Cristo en esa grande y noble obra, y convertíos en misioneros en vuestra propia tierra, como asimismo en el extranjero.—The Youth’s Instructor, 4 de mayo de 1893. HHD 276.4