Hijos e Hijas de Dios

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Dios está con sus hijos, 30 de julio

No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra. Isaías 43:5, 6. HHD 220.1

Debemos hacer nuestra obra con alegría y esperanza. De ningún modo debemos desanimarnos. Apartemos nuestra vista de los aspectos desagradables de nuestra experiencia, y que nuestras palabras estén llenas de buen ánimo. Podemos rodearnos de una atmósfera luminosa, o de otra saturada de lobreguez. Eduquémonos para hablar con valor. Aprendamos lecciones del ejemplo de Cristo. Ni siquiera la terrible humillación que sufrió a manos de los judíos y de la soldadesca romana, y durante la parodia de juicio y el cruel tratamiento que recibió, lo indujeron a desanimarse.—Carta 115, 1904. HHD 220.2

Mantened firme hasta el fin el principio de vuestra confianza. No debe anublarse la luz de la verdad de Dios. Debe resplandecer en medio de las tinieblas del error que rodean al mundo. La Palabra de Dios debe ser abierta ante los que ocupan puestos elevados en la tierra, como asimismo ante aquellos que están en situaciones más humildes. La iglesia de Cristo es el instrumento de Dios para la proclamación de la verdad; está facultada para hacer una obra especial: y si es leal a Dios, obediente a sus mandamientos, morará en ella la excelencia del poder divino. Si quiere honrar al Dios de Israel, no habrá poder que pueda prevalecer contra ella. Si quiere permanecer fiel a su lealtad, las fuerzas del enemigo no serán más capaces de vencerla, que la paja de resistir el viento tormentoso.—Testimonies for the Church 8:11, 12. HHD 220.3