Hijos e Hijas de Dios

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La bondad y la misericordia de Dios, 10 de julio

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. Salmos 23:6. HHD 200.1

Cristo no nos ha dado seguridad de que obtener la perfección de carácter es un asunto fácil. Es un conflicto, una batalla y una marcha diarios. Entramos en el reino de los cielos por medio de mucha tribulación. A fin de participar de la gloria de Cristo, debemos compartir sus sufrimientos... Ha vencido por nosotros. ¿Seremos entonces tímidos y cobardes debido a las pruebas que afrontamos al avanzar?... HHD 200.2

Cuando apreciemos más profundamente la misericordia y la longanimidad de Dios, lo alabaremos más en lugar de quejarnos. Hablaremos de la amante vigilancia del Señor, de la tierna compasión del buen Pastor. El idioma del corazón no será la murmuración y la queja egoísta. La alabanza, como una corriente clara y que fluye, brotará de los verdaderos creyentes en Dios. Dirán: “El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”... HHD 200.3

¿Por qué no despertamos la voz del himno espiritual en los días de nuestro peregrinaje?... Necesitamos estudiar la Palabra de Dios, necesitamos meditar y orar. Entonces tendremos visión espiritual para discernir los atrios interiores del templo celestial. Percibiremos los acordes de acción de gracia entonados por el coro celestial alrededor del trono. Cuando Sion se levante y resplandezca, su luz será más penetrante, y se escucharán himnos de alabanza y gratitud en la asamblea de los santos. Las pequeñas desilusiones y dificultades se perderán de vista.—The Review and Herald, 5 de mayo de 1910. HHD 200.4