Hijos e Hijas de Dios

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Verdadera belleza, 26 de junio

Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros. Salmos 90:17. HHD 186.1

Existe en todos la tendencia natural a ser sentimentales más bien que prácticos. En vista de este hecho, es importante que los padres, en la educación de sus hijos, dirijan y eduquen sus mentes para que amen la verdad, el deber y la abnegación, y que posean una noble independencia, que elijan lo correcto aunque la mayoría elija lo erróneo... HHD 186.2

La religión pura de Jesús requiere de sus seguidores la sencillez de la belleza natural y el lustre del refinamiento natural y la pureza excelsa, antes que lo falso y artificial.—Conducción del Niño, 398, 399. HHD 186.3

Hay un adorno que no perecerá nunca, que promoverá la felicidad de todos los que nos rodean en esta vida y resplandecerá con lustre inmarcesible en el futuro inmortal. Es el adorno de un espíritu manso y humilde... De cuán poco valor son el oro o las perlas o los atavíos costosos en comparación con la gracia de Cristo. La gracia natural consiste en la simetría, o la proporción armoniosa de las partes, cada una con la otra; pero la simpatía espiritual consiste en la armonía o semejanza de nuestra alma con Jesús. Esto hará a su poseedor más precioso que el oro refinado, aun el oro de Ofir. Ciertamente, la gracia de Cristo es un adorno inapreciable. Eleva y ennoblece a su poseedor y refleja rayos de gloria sobre los otros, atrayéndolos también a la Fuente de luz y bendición.—Conducción del Niño, 397, 398. HHD 186.4