La Educación Cristiana

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Los niños poco promisorios

Algunos tienen mayor necesidad que otros de paciente disciplina y bondadosa educación. Han recibido como legado rasgos de carácter poco promisorios, y por eso tienen tanto mayor necesidad de simpatía y amor. Por sus esfuerzos perseverantes, se puede preparar a estos niños díscolos para que ocupen un lugar en la obra del Maestro. Poseen facultades sin desarrollarse que, una vez despiertas, los habilitarán para ocupar lugares mucho más destacados que los de aquellos de quienes se esperaba más. ECR 161.1

Si tenéis hijos de temperamentos peculiares, no permitáis por ello que la plaga del desaliento pese sobre sus vidas. No deben darse órdenes a voces, ni debe haber palabras descorteses, exasperantes, duras, ni expresiones severas o llenas de lobreguez. Ayudadles por la manifestación de tolerancia y simpatía. Fortalecedlos con palabras amorosas y actos de bondad para que venzan sus defectos de carácter. ECR 161.2

El intento de quebrantar la voluntad contraría los principios de Cristo. La voluntad del niño debe ser dirigida y guiada. Salvad toda la fuerza de la voluntad, porque el ser humano la necesita toda; pero dadle la debida dirección. Tratadla sabia y tiernamente, como un tesoro sagrado. No la desmenucéis a golpes; sino amoldadla sabiamente, por precepto y verdadero ejemplo, hasta que el niño llegue a los años en que pueda llevar responsabilidad. ECR 161.3